viernes, 5 de octubre de 2018

Despido por denunciar a la empresa

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Es habitual que los trabajadores se preocupen por las posibles represalias que pueden sufrir si deciden reclamar contra su empresa (una empresa para la que siguen trabajando): un despido, una rebaja salarial, una degradación de funciones, un traslado, un cambio de horario de trabajo, etc. 

Cualquiera de estas medidas perjudicaría enormemente al trabajador, así que siempre existe cierta reticencia a reclamar a una empresa cuando aún se está trabajando en ella.

A continuación comparto un vídeo sobre este asunto:



La pregunta que nos interesa responder es: ¿me pueden despedir se denuncio a la empresa? O mejor dicho, ¿me pueden despedir si demando a la empresa?, puesto que si somos rigurosos, las reclamaciones contra la empresa se ejercen bajo demanda, y no bajo denuncia, salvo que se presente una denuncia a la Inspección de Trabajo.

La respuesta es un rotundo NO. Bajo ningún concepto se pueden tomar represalias contra un trabajador que ha reclamado contra su empresa. De otro modo, ningún trabajador osaría reclamar contra la empresa que le está pagando su pan y el de su familia, aunque ello supusiese perder derechos laborales y aguantar lo que no está escrito.

El artículo 24 de la Constitución Española, regula el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, que contempla el derecho de los trabajadores a reclamar sus derechos contra su empresa, protegidos por la conocida "garantía de indemnidad", es decir, la prohibición de tomar represalias contra un trabajador.

En este artículo vamos a hablar sobre la garantía de indemnidad de los trabajadores y las consecuencias de tomar represalias contra el trabajador tras una reclamación de este contra la empresa.

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¿Qué se consideran represalias contra el trabajador?

Se puede considerar una represalia cualquier medida perjudicial para el trabajador, que no esté justificada, y venga seguida tras una reclamación del trabajador contra la empresa.

Un despido, una rebaja salarial, un cambio de horario de trabajo, un traslado, una degradación de funciones o de categoría profesional, etc. La empresa no puede utilizar ninguna de estas medidas para represaliar al trabajador tras recibir una reclamación. De lo contrario, ningún trabajador tendría valor para reclamar sus derechos contra la empresa.

Eso sí, la supuesta represalia debe ser injustificada, puesto que si está justificada, ya no sería una represalia, sino una medida empresarial acorde a la circunstancias. Por ejemplo, si el trabajador ha insultado o golpeado a un cliente de la empresa, o ha robado dinero de la caja, merece un despido disciplinario, aunque haya presentado una reclamación previa; no se considera represalia, sino un despido disciplinario procedente (eso sí, que la empresa debe demostrar).

¿Qué se considera reclamación contra la empresa?

Cualquier reclamación de derechos contra la empresa sirve para el caso que nos ocupa. No necesariamente tiene que ser una demanda judicial, también puede ser un burofax, una queja por acoso, una demanda de conciliación ante el SMAC, una denuncia a la Inspección de Trabajo.

Se trata de proteger al trabajador frente a cualquier reclamación de derechos que no haya gustado a la empresa.

Es muy importante que las reclamaciones contra la empresa se presenten por escrito, porque las palabras se las lleva el viento, y si el trabajador reclama sus derechos laborales de forma verbal, y la empresa le despide por tal osadía, no tendrá forma de demostrar sus reclamación, el juez no apreciará que se trata de una represalia, y todo quedará en un simple despido improcedente (una indemnización y a la calle).

¿Qué puedo hacer contra las represalias de la empresa?

La garantía de indemnidad está contemplada en el artículo  24 de la Constitución Española, con rango de derecho fundamental, lo cual significa que su vulneración da derecho al trabajador a presentar una demanda para recuperar sus anteriores derechos y condiciones.

Si el trabajador ha sido despedido como represalia por denunciar o demandar a su empresa, podrá presentar una demanda, en el plazo de 20 días hábiles, solicitando la nulidad del despido y la readmisión a su puesto de trabajo, recuperando sus anteriores condiciones (salario, antigüedad, funciones, categoría, horario, etc), y cobrando todos los salarios de tramitación, desde la fecha del despido, hasta la fecha de readmisión.

Si el trabajador ha sufrido cualquier otro tipo de represalia, podrá hacer lo mismo; presentar una demanda judicial reclamando sus anteriores condiciones de trabajo. Por ejemplo, en caso de una rebaja salarial, podrá reclamar su anterior salario y una indemnización por todas las diferencias salariales desde que la empresa le impuso la rebaja salarial, hasta que recupera su salario original. En caso de un cambio de horario, el trabajador podrá reclamar su anterior horario de trabajo. Y así con cualquier represalia que haya sufrido.

Un derecho especialmente protegido

Existe un especial interés en proteger a los trabajadores frente a las represalias que puedan sufrir durante la reclamación de derechos contra sus propias empresas. 

Desde la Constitución Española, hasta los convenios internacionales: la garantía de indemnidad, o lo que es lo mismo, la prohibición de represalias, es un derecho especialmente protegido por multitud de textos legales. A continuación se citan algunas fuentes legales:

- El art. 24 de la Constitución Española.

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