miércoles, 5 de septiembre de 2018

Cómo conseguir pruebas de acoso laboral

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El acoso laboral es un trato degradante y hostil que se prolonga durante el tiempo contra un trabajador o trabajadora. Muchas veces, el acoso laboral se exterioriza de forma sutil, es decir, no se manifiesta mediante violencia, agresividad, etc., sino mediante pequeños actos hostiles, que destruyen a la víctima, por ejemplo, rumores difamatorios sobre la víctima, sorna o burlas sobre su ideología, religión, características físicas, etc., desprestigio profesional, hacer el vacío a la víctima y excluirla socialmente, por ejemplo, no dirigirle la palabra, no saludarle por las mañana, no invitarle a las celebraciones de la empresa, etc.

Son varias las alternativas que tiene el trabajador para poner punto y final a una situación de acoso laboral. Puedes leerlas en la parte final de este artículo.

El acoso laboral no es un conflicto puntual, sino un conflicto prolongado en el tiempo. Son muchos los actos que pueden ocurrir durante el tiempo, y no siempre dejan huella que permita al trabajador recabar pruebas para defenderse.

En cualquier caso, el trabajador debe demostrar que existe esa situación de acoso laboral o mobbing. Aunque no necesariamente debe demostrar todos y cada uno de los actos hostiles que han tenido lugar durante el tiempo en que el acoso ha estado vigente. El trabajador, debe aportar un principio de prueba, que permita concluir a un juez, que el acoso laboral prolongado en el tiempo existe. Por tanto, deberá recabar varias pruebas, que evidencien ese conflicto, o mejor dicho, ese atropello contra la víctima del acoso laboral.

Sin embargo, recabar pruebas para demostrar la existencia del acoso laboral, no es tarea sencilla. Es raro que el mobber exprese o manifeste sus actos hostiles mediante medios escritos, porque sería dejar huellas sobre su propio acoso, lo cual no es muy inteligente. Aunque existen documentos que, de forma implícita, evidencian que existe un conflicto. 
Los testigos que trabajan en la empresa, no suelen mojarse en los juicios por miedo a las represalias, por lo que intentarán ser testigos mudos (no declararán en favor de la víctima), salvo que se trate de hechos muy graves o evidentes sobre los que no se puede mentir, o salvo que el abogado hábilmente les arranque ciertas confesiones, busque contradicciones en sus declaraciones, etc.

En este artículo, voy a explicar algunas de las pruebas que puede recabar una víctima de acoso laboral, para poder defenderse.

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Grabaciones

En los casos de acoso laboral, las grabaciones son la prueba más efectiva sin lugar a dudas. El acosador, suele manifestar su acoso de forma verbal; amenazar a la víctima con un despido o cualquier otro perjuicio, culpabilizarla por errores profesionales, denigrarla profesionalmente, burlarse de sus defectos o características personales o profesionales, etc.

Estos actos suelen verbalizarse, y rara vez se manifiestan por escrito, por lo cual, no es mala idea que la víctima de acoso laboral, siempre tenga a mano la grabadora para registrar las conversaciones hostiles que padece.

Las grabaciones son perfectamente válidas y admisibles en un juicio, siempre que la víctima sea parte de la conversación. Lo que es una prueba ilegal, es grabar conversaciones ajenas, por ejemplo, poner un micro bajo la mesa del acosador.

Documentos

Cualquier tipo de documentos al que tenga acceso legítimo la víctima, es una prueba válida para aportar en un juicio. 

Es raro que el acosador amenace, insulte, injurie o humille a la víctima por escrito, porque estaría dejando pruebas evidentes sobre su propio acoso, lo cual no es muy inteligente.

Pero existen documentos que sí demuestran de forma implícita la existencia de un conflicto. Así, son relevantes todos los correos electrónicos, mensajes de texto, y otros documentos que contengan órdenes sin sentido, pongan de manifiesto abusos empresariales, decisiones arbitrarias, agravios comparativos, etc.

Es importante que los documentos que tenga la víctima, hayan sido obtenidos de forma legítima. Por ejemplo, no sería válido un correo electrónico del acosador, cuando la víctima lo ha obtenido accediendo ilegalmente a la cuenta de un compañero de trabajo.

Testigos

De poco suele servir interrogar al acosador, pues nunca va a reconocer los hechos que se le atribuyen. Aunque nunca hay que descartar a priori la oportunidad de hacerlo, para intentar sacar algo en claro.

No obstante, sí que es importante citar testigos, que pueden ayudar a demostrar los hechos que se denuncian. Aunque no hay que poner las expectativas muy altas con los testigos, pues muchas veces estos testigos, por miedo a perder su trabajo, suelen hacerse el remolón "yo no lo vi", "yo no estaba", "yo no he oído nada", "yo no creo que quiera acosar", etc. Si la víctima les pregunta si declararán en su favor, la mayoría de veces contestarán que "no quieren meterse en líos"

No obstante, hay que valorar el caso concreto, puesto que es posible sacar evidencias y conclusiones de los testigos. Lo que se intenta con los testigos es buscar puntos comunes en su versión de los hechos, aprovechar las contradicciones, etc.

Dictamen pericial

En muchas ocasiones el acoso laboral pasa una alta factura al trabajador, que se traduce en trastornos psicológicos del tipo ansiedad, depresión o una combinación de ambas.

El trabajador puede haber causado baja médica debido al acoso laboral.

En ocasiones, puede ser importante contar con un dictamen pericial para determinar los daños causados a la víctima y las posibles secuelas, que a su vez, servirá para fundamentar la indemnización económica que se reclama por daños morales y que reconocen algunas sentencias por mobbing.

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