martes, 28 de agosto de 2018

Cómo redactar una carta de despido

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En España, es obligatorio comunicar los despidos por escrito y fundamentarlos en alguna causa legal (objetiva, disciplinaria, fuerza mayor...).

La carta de despido es un documento con una importancia fundamental. La diferencia entre una carta de despido bien o mal redactada, es la procedencia o improcedencia del despido.

Independientemente de que existan razones probadas para despedir al trabajador, por motivos objetivos o disciplinarios, el contenido de la carta de despido es esencial, porque si no se exponen y fundamentan correctamente los hechos o causas que justifican el despido, se puede ocasionar indefensión al trabajador, y el despido puede ser declarado improcedente.

No existe un modelo estándar de carta de despido. Lo importante de la carta de despido no la estructura, sino el contenido, que debe ser redactado de forma prolija y sustentado en causas legales, de las que se recogen en el convenio colectivo aplicable, o en el Estatuto de los trabajadores.

A continuación en este artículo, vamos a comentar algunas cuestiones más sobre el contenido de la carta de despido.

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Contenido de la carta de despido.

El contenido de la carta de despido debe ser suficientemente claro y conciso, para que el trabajador conozca sin ningún género de dudas los motivos por los cuales se le despide, y en caso de disconformidad, pueda preparar y articular su defensa, contra las alegaciones que el empresario ha expresado en la carta de despido.

La carta de despido va a misa. En el juicio, el empresario no puede ampliar alegaciones, más allá de las que ha expuesto en la carta de despido.

No basta alegar generalidades. Por ejemplo, si la empresa alega "causas organizativas que obligan a amortizar su puesto de trabajo" el trabajador desconoce cuáles son estas causas organizativas, y por tanto, puede pedir pruebas (documentos, testigos, etc) para demostrar la empresa miente, y no existen tales causas. 

Si la empresa alega "disminución continuada y voluntaria del rendimiento de trabajo" el trabajador no sabe que merma productiva se le atribuye, no sabe en qué cometidos concretos ha dejado de rendir como se espera de él, ni puede comparar su rendimiento con el de otros empleados de igual categoría.

Por tanto, la carta de despido se debe redactar de forma detallada, indicando la fecha de los hechos, su contenido, y su amparo legal. Por ejemplo, se debe explicar al trabajador que durante los últimos dos meses, ha llegado 30 minutos tarde un total de 12 días (exponiendo las fechas concretas), adjuntando una copia del dispositivo de fichaje de entrada y salida, y explicando que de acuerdo con el art. 54.2 e) del Estatuto de los Trabajadores, y el artículo que corresponda del convenio colectivo de aplicación, esto se considera una falta muy grave y por tanto, se procede a su despido disciplinario, sin derecho a indemnización, pero poniendo a su disposición el finiquito por el salario del último mes trabajado y las vacaciones no disfrutadas. 

Pero si en la carta de despido el empresario se ciñe a alegar "faltas de repetidas de puntualidad" sin más detalle, con toda probabilidad, el despido disciplinario será considerado improcedente, y el empresario deberá pagar una indemnización al trabajador.

Reconocimiento de la improcedencia del despido en la carta

El llamado despido exprés desapareció hace años, y con él , desapareció la posibilidad de que la empresa reconociese en la carta de despido, la improcedencia del mismo, y pagase directamente una indemnización al trabajador (para evitar demandas, actos de conciliación y juicios). 

Uno de los motivos principales que llevaron a la desaparición del despido exprés, fue el alto número de fraudes para cobrar indebidamente el paro, que coloquialmente conocemos como "arreglar los papales del paro", es decir, simular un despido, cuando realmente el trabajador quiere una baja voluntaria y no tiene derecho a paro.

Si el empresario reconoce la improcedencia del despido en la carta de despido, está cometiendo una irregularidad, y el trabajador puede perder su derecho a paro, y se verá obligado a pagar impuestos (IRPF) por su indemnización por despido, cuando realmente está exenta de toda tributación.

Por tanto, el trabajador debe rechazar cualquier carta de despido exprés en el que se reconozca la improcedencia del despido y el pago de una indemnización. Lo correcto es impugnar el despido ante el SMAC, y que la empresa reconozca la improcedencia del mismo ante el SMAC o el Juzgado. Nada de pactos extrajudiciales, que suponen un alto riesgo para ambas partes.

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