lunes, 10 de abril de 2017

Sanciones o despidos desproporcionados

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En el ámbito laboral existen una serie de faltas disciplinarias que el trabajador debe cuidarse de no cometer, pues en caso contrario, la empresa puede sancionarlo o incluso despedirlo por la vía disciplinaria. Entre estas faltas disciplinarias, podemos mencionar las siguientes:

1. Faltas de puntualidad o asistencia.
2. Embriaguez o toxicomanía.
3. Transgresión de la buena fe contractual, por ejemplo, uso indebido de equipos informáticos, competencia desleal, hurto, simulación de enfermedad, etc.
4. Ofensas verbal o físicas.
5. Faltas de indisciplina o desobediencia, por ejemplo, el abandono del puesto de trabajo o negarse a vestir el uniforme de la empresa.
6. Disminución continuada y voluntaria del rendimiento de trabajo.
7. Acoso discriminatorio.

Además, los convenios colectivos pueden regular otras faltas disciplinarias para el sector o actividad concreta al que se aplique.

Las faltas disciplinarias se graduan en leve, grave o muy grave. Por ejemplo, ¿Cuántas faltas de puntualidad se consideran leves, graves o muy graves? Pues es una cuestión que suele dirimir el convenio colectivo aplicable.

Las sanciones que impone el empresario, debe ser proporcionalmente equivalentes a la gravedad de la falta disciplinaria cometida por el trabajador. Por ejemplo, no se puede imponer un despido disciplinario a un trabajador por una sola falta de puntualidad de 30 minutos.

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Graduación de las sanciones

El empresario, con la ayuda del convenio colectivo, gradúa las sanciones a aplicar según la infracción cometida por el trabajador. Dependiendo de la gravedad, cada sanción es proporcional y adecuada para una infracción.

Por ejemplo, una o dos faltas de puntualidad, se consideran una falta leve, por lo que será adecuada una sanción consistente en amonestación verbal, amonestación escrita, o un periodo mínimo de suspensión de empleo y sueldo.

Otro ejemplo, una ofensa verbal de poca entidad, podría considerarse una falta grave, por lo cual sería adecuada una suspensión de empleo y sueldo desde 3 días hasta 2 meses, dependiendo de la gravedad, u otro tipo de sanciones, como la imposibilidad de optar a un ascenso durante determinado periodo de tiempo.

Por último, la embriaguez habitual en el puesto de trabajo, o 6 faltas de asistencia injustificada en el periodo de un mes, podrían considerarse falta muy grave, y en consecuencia, se podría imponer una sanción acorde a dicha gravedad, como el traslado forzoso, suspensiones de empleo y sueldo o el despido disciplinario.

Consecuencias de sobrepasar el límite de la proporcionalidad de las sanciones

Toda sanción o despido es impugnable en el plazo de 20 días hábiles -tiempo que tiene el trabajador para buscarse un abogado laboralista y presentar una demanda-.

Si la sanción es desproporcionada, el trabajador puede conseguir:

1. Si es una suspensión de empleo y suelo u otro tipo de sanción, en caso de desproporción, el juez puede moderar la sanción o revocarla.

2. Si es un despido disciplinario, el juez puede declararlo improcedente o nulo, y la empresa debería indemnizar o readmitir al trabajador. De hecho, es importante recordar que el despido disciplinario es la máxima sanción que se puede imponer a un trabajador, y por ello, está reservado únicamente para las faltas disciplinarias más graves.

En cualquier caso, debe ser la empresa -y no el trabajador-, quien demuestre la veracidad de las faltas disciplinarias cometidas, la gravedad, los perjuicios causados a la empresa y la autoría del trabajador por culpa (dolo o negligencia).


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