sábado, 8 de abril de 2017

Trabajadores sustituidos por máquinas

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Es una de las incógnitas que más inquietan a los trabajadores; ¿Cuándo llegará el día en que serán sustituidos por una máquina? La tecnología avanza, y las personas crean máquinas, que en el futuro, podrían volverse en contra de las personas (al menos en términos laborales). La Rebelión de las Máquinas.

Y no me refiero a un miedo futuro, sino de una realidad que ya se ha cobrado muchos puestos de trabajo.

La tecnología tiene un importante impacto en el mercado laboral desde el inicio de la revolución industrial (s. XVIII), con la implantación de sistemas de producción en cadena, la tecnología mejoró el rendimiento, acortando los tiempos de mano de obra y abaratando los costes de producción (en comparación con los anteriores sistemas artesanales). Igualmente, ocurrió en las más recientes revoluciones tecnológicas, con la incorporación en los puestos de trabajo de herramientas tan útiles como el teléfono móvil, los ordenadores, y todo lo que ha venido después.

El avance tecnológico transforma las necesidades del mercado laboral, y en consecuencia, puede provocar despidos de trabajadores, que gracias a la tecnología pasan a ser prescindibles.



Por ejemplo, pensemos en los trabajadores dedicados a la recogida de basuras; cada vez está más extendido el uso de vehículos mejorados con sistemas de carga y descarga lateral, que permiten que el propio conductor realice el trabajo que antaño realizaban tres personas.

¿Y qué me dicen de esos cajeros auto-pago en los supermercados, mediante los cuales el consumidor puede pasar por caja y pagar su compra sin la ayuda de ningún operario? ¿O de los surtidores automáticos en las gasolineras? Esos que nos permiten manipular a nosotros mismos la manguera, dejándonos las manos pringadas de combustible.

Los propios sistemas de comunicación telemática, como el correo electrónico o la mensajería, así como todos los sistemas que se han implantado de comunicación telemática con las Administraciones Públicas, han comportado la sustitución de esas largas colas que antes se realizaban en las oficinas de Correos o en las sedes de las Administraciones Públicas, por un rápido click de ordenador. Por tanto, se trata de una importante descarga de horas de trabajo, y en consecuencia ha sido causa de despido de muchos trabajadores, que anteriormente dedicaban buena parte de su jornada a realizar estos trámites presenciales.

Y se prevé que los efectos de este fenómeno sean mayores en los años venideros. Pocos sectores están a salvo de esta realidad, agricultura, industrias de todo tipo y empresas prestadoras de servicios; incluso recuerdo haber leído noticias sobre robots abogados.

Por otra parte, otras personas tendrán que fabricar, vender, mantener y reparar estas máquinas o sistemas, por lo cual se crearán puestos de trabajo cualificados en ese sector. Sin embargo, lamentablemente, se destruirán empleos en mayor magnitud que se crearán.

A continuación en este artículo, veremos las consecuencias jurídicas del despido objetivo por causas técnicas.


Cuando la máquina sustituye al trabajador: el despido objetivo

En efecto, en España existe la posibilidad de despedir a un trabajador por causas técnicas. El artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores permite al empresario la extinción del contrato de empleados, cuando se incorporen en la empresa mejoras técnicas, que permitan la descarga de trabajo, la mejora del rendimiento, la automatización de la producción, y en definitiva, permitan aligerar la plantilla de trabajadores y prescindir de algunos de ellos.

Estas causas técnicas, no son otras que las que he expuesto en la primera parte de este artículo (así como muchas otras situaciones que se puedan asemejar a las ya expuestas).

Si realmente la empresa, puede alegar y demostrar causas técnicas de esta índole, podría despedir a trabajadores cuyos puestos de trabajo hayan quedado vacíos de contenido, abonándoles una indemnziación reducida de 20 días de salario por año trabajado, con un tope de 12 mensualidades. 

Pero si las mejoras técnicas no son de peso suficiente para justificar el despido objetivo, dicho despido podría ser declarado improcedente, y en ese caso la empresa tendría que pagar la indemnización máxima de 45/33 días de salario por año trabajado, con un tope de 42/24 mensualidades, dependiendo de la antigüedad que tenga el trabajador en la empresa. O alternativamente, readmitir al trabajador.

En cualquier caso, corresponde a la empresa demostrar la descarga de trabajo obtenida gracias a la innovación técnica y la proporcionalidad entre dicha descarga y la decisión de despedir al trabajador.

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