miércoles, 27 de enero de 2016

Argumentos para no abaratar el despido

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Como ya hemos explicado cientos de veces en este blog, en caso de despido el trabajador puede optar (entre otras cosas) a una indemnización por despido. Dicha indemnización es de 45 días de salario bruto por cada año trabajado en la empresa hasta febrero de 2012, y de 33 días de salario por año trabajado desde febrero de 2012 hasta fecha del despido.

Para hacernos una idea más práctica, un trabajador contratado en fecha 10 de marzo de 2012 y despedido el día 27 de enero de 2016, que cobra un salario bruto de 1.500.-€ con pagas extra incluidas, tendría derecho a una indemnización por despido de 6.375.-€, redondeando. A parte del finiquito en caso de vacaciones no disfrutadas, salarios del mes en curso, atrasos, etc.

Esa cantidad de 6.000 euros, supone una carga económica para el empresario (especialmente para pymes y autónomos), de forma que la mayoría se preguntan ¿Por qué tengo que indemnizar a un trabajador al que he estado pagando durante toda la vigencia del contrato?

Y aquí es donde surge el eterno debate. Los trabajadores defienden sus indemnizaciones, mientras la patronal las critica y quieren rebajarlas o erradicarlas. A su vez, en un grado mayor de paranoia, los políticos debaten sobre la situación; véase la propuesta de reforma de Ciudadanos sobre el "contrato único", que conllevaría la rebaja de la indemnización por despido, o su conversión a una indemnización progresiva, de modo que a más años trabajados, mayor sería el número de días de indemnización.

Obviamente yo no soy imparcial. Como abogado laboralista cuya práctica totalidad de clientes son trabajadores, no puedo estar a favor de que se rebaje o extinga la indemnización por despido, porque sería perjudicial para mi negocio. Aprovechando el interés que tengo en relación a este asunto, en el presente artículo voy a hacer una defensa en favor el mantenimiento de la indemnización por despido en el nivel actual.

Si necesitas consultar o contratar a un abogado laboralista, puedes utilizar el buzón de consultas.



El despido en España no es gratis (por el momento, queda ver el futuro). El despido esta siempre condicionado a un control judicial (que lo declara procedente, improcedente o nulo), y dependiendo del resultado del mismo, pueden generarse derechos indemnizatorios o de readmisión del trabajador.

La indemnización por despido no es un enriquecimiento injusto en favor del trabajador, pues dicha indemnización cumple la función de paliar los efectos perjudiciales del despido. 

¿Y cuáles son estos efectos perjudiciales? 

La propia pérdida del puesto de trabajo podría aseverarse que es un efecto perjudicial del despido, en efecto, pero ello especialmente por las razones que vamos a exponer seguidamente.

Un trabajador despedido se ve abocado al desempleo temporal; la pérdida del puesto de trabajo supone la necesidad del trabajador de encontrar un nuevo empleo -en algunas ocasiones, tendrá que reciclarse y dedicar tiempo y dinero a ese menester-. 

Esa búsqueda de empleo puede ser dificultosa si el trabajador no cuaja bien en un puesto de trabajo estable y acorde a su formación y experiencia. En otras ocasiones la precariedad del mercado de trabajo actual causará que el trabajador cobre un salario más bajo, o que los contratos sean a tiempo parcial o de duración determinada.

Encontrar un buen empleo no es tarea fácil. Mientras dure la búsqueda de un empleo satisfactorio,el trabajador tiene derecho a cobrar la prestación por desempleo (siempre que tenga cotizado 1 año), pero dicha prestación no es por el 100% del salario que estaba percibiendo en su anterior empleo, sino que es del 70% del salario durante los primeros seis meses y del 50% del salario a partir del séptimo mes. Esta merma de ingresos, es otro efecto perjudicial provocado por el despido.

Así pues, la indemnización por despido está justificada por cuanto el trabajador sufre los perjuicios detallados anteriormente.


Bajar los topes a la indemnización por despido
Otra de las características principales de la indemnización por despido, es que se incrementa a medida que el trabajador acumula antigüedad en el puesto de trabajo. A más tiempo trabajado en la empresa, mayor indemnización en caso de despido.

Las empresas se quejan de que algunos trabajadores les tienen hipotecados. Trabajadores que tienen más de 10 años de antigüedad en la empresa, y cuya indemnización en caso de despido superaría las decenas de miles de euros, un gasto que la empresa no puede afrontar, y por tanto, tiene que mantener a un trabajador que tal vez no le resulte productivo.

Para estos casos existe un tope a la indemnización por despido, que sin embargo, es bastante alto. Dicho tope es de 42/24 mensualidades (es un poco difícil de explicar), pero veamos el ejemplo de un trabajador con antigüedad desde 1994:



Como puede observarse en el ejemplo expuesto, la indemnización sigue siendo por un importe muy alto (además, exento de impuestos). Por tanto es lógico que las empresas tengan dificultades para despedir a trabajadores con una antigüedad de este tipo.

No obstante, también hay que razonar que un trabajador con esta antigüedad puede tener 50 años de edad biológica. Sabiendo que en este rango de edad existen mayores dificultades para encontrar un nuevo empleo (aunque existan bonificaciones a la contratación para personas mayores), también es comprensible que los perjuicios del despido sean mayores y por ende, deban estar más indemnizados, para afrontar esos mayores perjuicios.

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