lunes, 28 de diciembre de 2015

Impago y retrasos en el pago de los salarios

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El salario ha de ser abonado puntualmente al trabajador, en el lugar y la fecha acordada en el contrato o la costumbre en la empresa. Son falsos los rumores que defienden que el empresario tiene margen para retrasarse hasta 30 días en el pago del salario. Si el salario se paga por costumbre el día 5 de cada mes, esa es la fecha para el pago puntual que exige la ley, de no abonarse en esa fecha existe un retraso (o impago).

El impago o retraso continuado en el abono de los salarios se califica como un incumplimiento grave del empresario, y con toda la razón, puesto que el salario es el medio principal que utiliza el trabajador para atender a los gastos de su vida (alimentación, facturas, hipoteca, préstamos, etc), y un retraso puede poner en una situación comprometida al trabajador, por culpa del empresario. Una injusticia.

Los salarios se pueden reclamar junto a un interés anual por demora del 10% según estipula el art. 29.3 del Estatuto de los Trabajadores. Sin embargo, ese interés difícilmente cubrirá los perjuicios ocasionados al trabajador que no ha percibido sus retribuciones.

En este artículo vamos a explicar cómo reclamar los salarios y otras medidas que puede tomar el trabajador para evitar el impago de los mismos.

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Cómo reclamar salarios impagados
En ocasiones el trabajador se ve obligado a reclamar judicialmente a su empresa el pago de los salarios debidos. El plazo para hacerlo es de 1 año. Para la reclamación de salarios existe el procedimiento monitorio, que es ciertamente más rápido que el resto de procedimientos.

El procedimiento monitorio se creó expresamente para agilizar el cobro de salarios por parte del trabajador. Puede solventarse en un plazo que oscila entre los 15 días (acto de conciliación) a los 3-4 meses o 8-9 meses en caso de embargo (por poner unas expectativas aproximadas, aunque los plazos varían dependiendo del Juzgado concreto que resuelva la demanda).

Para presentar el proceso monitorio el trabajador debe poseer documentación que demuestren la cuantía del salario (nóminas principalmente). Luego, se le otorga un plazo de 10 días al empresario para que pague al trabajador o se oponga a la demanda, en cuyo caso corresponde al empresario demostrar si realmente las cantidades han sido abonadas (mediante justificante bancario, recibo de pago en efectivo, etc).

Si el trabajador no tiene documentación para demostrar la cuantía del salario debido (nóminas, reconocimiento de deuda, etc), tendrá que presentar una demanda declarativa, en cuyo caso habrá un juicio, que no será tan rápido como el procedimiento monitorio.

Una vez el trabajador obtenga la sentencia favorable, la empresa deberá pagar junto a los intereses por mora, o de lo contrario, deberá intentarse el embargo de los bienes patrimoniales de la empresa. Si la empresa fuese insolvente y no tuviese bienes suficientes para pagar la deuda, FOGASA se haría cargo de la misma (con el límite del doble del Salario Mínimo Interprofesional).


Extinguir el contrato de trabajo con derecho a paro, por impago de salarios
En ocasiones, frente al continuo impago o retraso en el pago de los salarios, no queda otro remedio que tomar medidas y extinguir la relación laboral, para buscar otro empleo en el que se satisfaga puntualmente el pago del salarios, pues seguir sufriendo retrasos importantes e impagos no conduce sino a un infierno de deudas e intereses que el trabajador raramente podrá soportar durante mucho tiempo.

No es plato de gusto demandar para ningún trabajador demandar a su empresa, pero si el impago de salarios es insostenible, y no queda más remedio al trabajador que dejar la empresa, tiene dos soluciones:
- Presentar su dimisión voluntaria, en cuyo caso perderá el derecho a indemnización y a paro.
- Presentar una demanda para la resolución del contrato, en cuyo caso podrá obtener la indemnización máxima (45/33 días de salario por año trabajado), así como acceder a la prestación por desempleo.

En Laboroteca recomendamos encarecidamente optar por la segunda opción, puesto que la primera es la culminación del atropello contra el trabajador, al que además de no pagar los salarios y perder el puesto de trabajo, se le priva de su indemnización y paro.

Además,  no importa las circunstancias en las cuales se produce el impago, es decir; bien sea por desfachatez del empresario o bien derive de la mala situación económica de la empresa, el trabajador no tiene ninguna culpa, por lo cual le asiste el derecho a solicitar la extinción de su contrato.

Si bien el trabajador deberá aguantar en el trabajo el tiempo que dure el procedimiento (15 días a 6-8 meses aproximadamente), puede pedirse al juez que frente a la gravedad de los impagos, le exima de cumplir sus obligaciones laborales (le exima de seguir trabajando), aunque la relación laboral aún siga vigente.

Aunque no existe un número determinado de impagos o retrasos en el pago del salario, que se consideren de gravedad suficiente para extinguir la relación laboral, los jueces vienen estimando que a partir del 3 mes de impago o retraso, puede presentarse la demanda. No obstante, como decimos, no existe un criterio uniforme al que acogerse.

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