jueves, 10 de diciembre de 2015

Readmisión no deseada tras el despido

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Cuando un trabajador es despedido por la empresa, lo habitual es que la relación entre éste y el empresario no sea buena (se haya deteriorado), especialmente cuando se trata de un despido disciplinario. Por tanto, resulta improbable que ambas partes puedan restablecer una relación laboral saludable, salvo que sean capaces de limar asperezas y retomar la relación con normalidad.

Y es importante comentar algo tan obvio como lo anterior, porque tras una sentencia por despido improcedente, se otorga al empresario la decisión entre:
1. Readmitir al trabajador con abono de todos los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la fecha de la efectiva readmisión, o bien
2. Pagarle la indemnización por despido improcedente y extinguir definitivamente la relación laboral.

Lo habitual es que el empresario pague la indemnización y extinga la relación laboral (a fin de cuentas, si ha despedido al trabajador es porque no lo quiere). Sin embargo no faltas las excepciones en las que se readmite al trabajador, especialmente cuando la indemnización por despido es demasiado elevada para hacerle frente, y el empresario prefiere pagar los salarios de tramitación, pues le sale más económico; más aún teniendo en cuenta que los salarios de tramitación a partir del tercer mes, se pueden reclamar al Estado por dilaciones indebidas de la Administración de Justicia.

También en caso de despido nulo, por ejemplo, el despido de una mujer embarazada o en reducción de jornada, o el despido llevado a cabo vulnerando derechos fundamentales, tienen como consecuencia la readmisión forzosa del trabajador. En caso de despido nulo, desaparece la opción del empresario a elegir entre una u otra opción, sino que la readmisión es forzosa (a excepción de los trabajadores acosados como explicaremos a continuación).

En consecuencia, nos encontramos en situaciones en las que el trabajador tiene pocas ganas (o ninguna) de volver a incorporarse en un puesto de trabajo del cual le han echado (supuestamente porque no lo quieren). Y entonces cabe preguntarse ¿y ahora qué?.

Bien, en este artículo vamos a explicar algunas cuestiones relativas a la readmisión, y posibles alternativas del trabajador.

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La baja voluntaria o un nuevo despido
Cuando ocurre que el trabajador es readmitido en contra de su deseo, la primera idea que le pasa por la mente, es solicitar la baja voluntaria el día siguiente a su readmisión. Es una opción válida, pero que sin embargo impide al trabajador solicitar la prestación por desempleo (paro), y por supuesto, cobrar una indemnización por despido, aunque este último puede sustituirse, cuando ya se han cobrado los salarios de tramitación.

En estas situaciones, el trabajador también puede optar por convertir su diligencia y esmero en el desarrollo de sus funciones, en despreocupación y desinterés: alargar los plazos de entrega, llegar tarde al trabajo, entrar en facebook en horario laboral, y en definitiva, convertirse en un mal trabajador merecedor del despido disciplinario, pues a fin de cuentas, es lo que se busca con esa actitud, (eso y cobrar la prestación por desempleo).


Readmisión voluntaria antes del juicio
El Alto Tribunal ya se ha pronunciado al respecto de la readmisión antes del juicio. El trabajador solamente está obligado a aceptar la readmisión cuando éste tiene lugar tras una sentencia judicial por despido improcedente, que otorga el poder de decisión al empresario.

Ni en el SMAC, ni por acuerdo judicial, puede el empresario obligar al trabajador a aceptar la readmisión tras el despido. Por tanto, en esos momentos, el trabajador puede negarse a la readmisión, y exigir la indemnización y extinción de su contrato de trabajo.


Despido de representante de los trabajadores (delegado de personal o miembro del comité de empresa).
En caso del despido improcedente efectuado contra un representante de los trabajadores, corresponde a éste la opción entre elegir por la readmisión o el pago de la indemnización. El empresario no tiene poder de decisión cuando se trata de un representante de los trabajadores, pues la ley les otorga este privilegio (entre otros) a los representantes de los trabajadores.


Situaciones en las que no es posible la readmisión en la empresa
En algunas ocasiones no es posible la readmisión en la empresa, pues ésta ha cerrado, se encuentra en paradero desconocido, o alguna circunstancia similar, que impide a la empresa readmitir al trabajador y justifica la extinción de la relación laboral.

En estos casos, el art. 110 de la LRJS permite que cuando le conste la imposibilidad de readmisión al trabajador, éste solicite al juez la extinción de la relación laboral, con derecho a una indemnización por despido incrementada, que no se calculará hasta la fecha del despido, sino hasta la fecha de la sentencia.


Trabajadores acosados
Algunos despidos se llevan a cabo tras una campaña de presión laboral tendeciosa, que busca eliminar al trabajador de la plantilla, extorsionándole para que dimita voluntariamente, perdiendo lo que por derecho le corresponde (indemnización y paro), pero sin embargo, ante la negativa de éste a solicitar la baja voluntaria y perder sus derechos, la empresa toma la decisión de despedirlo: normalmente por la vía disciplinaria, lo cual no deja de ser paradójico, pues en estas ocasiones no es al trabajador al que hay que corregir disciplinariamente, sino a la empresa.

El caso es que para este tipo de situaciones, existe una importante excepción, pues el trabajador que ha sufrido vulneración de su derecho fundamental, el juez puede acordar la extinción definitiva de la relación laboral, pues lo contrario sería meterlo de nuevo en la boca del lobo.

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