jueves, 24 de diciembre de 2015

Abuso de confianza en el trabajo

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En esta entrada vamos a explicar la figura del abuso de confianza en el ámbito de las relaciones laborales, donde trabajador y empresario están obligados a actuar con una buena fe recíproca entre ellos, y que en caso de transgredirse, puede dar lugar a medidas disciplinarias, especialmente el despido disciplinario, que se aplica cuando es el trabajador quien quebranta esa buena fe contractual e incurre en una causa de despido.

Sin embargo, como viene reiterándose con carácter general en este blog, la transgresión de la buena fe contractual por parte del trabajador debe ser grave y de trascendencia suficiente para la empresa (causa importantes perjuicios), para que sea procedente el despido disciplinario.

Partimos, como decimos, en la obligación del trabajador a desempeñar sus funciones con arreglo al principio de buena fe contractual. El abuso de confianza, consiste en el desvío de las facultades delegadas al trabajador, que causa importantes perjuicios al empresario. Estas facultades han sido previamente concedidas al trabajador por el empresario, a la vez que éste depositaba determinada confianza en aquél, y el uso indebido de esas facultades ha lesionado esa confianza.

El uso de materiales de la empresa para fines particulares es un claro abuso de confianza, por ejemplo, una trabajadora de un comedor que se apropia de productos alimenticios de la empresa. También puede considerarse abuso de confianza el lucro mediante clientes de la empresa, por ejemplo, un comercial que desvía clientes para lucro propio, o cobra una cantidad por encima del precio de la empresa que posteriormente se apropia. Un supuesto especialmente frecuente en trabajadores de oficinas y despachos es el uso de internet en el trabajo con fines privados y ajenos a sus funciones laborales.

La buena fe es consustancial al contrato de trabajo, es decir, a ambas partes (empresario y trabajador) se les exige un comportamiento ético que los condiciona y limita (no vale todo), y su infracción está jurídicamente penalizada.

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En relación a la gravedad del abuso de confianza, cobran especial relevancia las determinadas circunstancias que operan en el mal obrar del trabajador. La categoría profesional, la responsabilidad y la autonomía con la cual el trabajador desempeña sus cometidos, son factores de interés para evaluar los hechos. Un directivo tendrá una confianza depositada por el empresa, mucho mayor que un trabajador que es constantemente controlado, por tanto, mucho más grave será el quebranto de confianza. Podríamos concluir que es más habitual la transgresión de la buen fe por trabajadores que tengan autonomía en el desarrollo de sus funciones y responsabilidades importantes.

No es necesario que el trabajador actúe con ánimo doloso, pues se puede transgredir la confianza contractual, cuando se actúa de forma negligente y culposa, siempre que la negligencia sea inexcusable.


Uso de medios informáticos de la empresa
En los trabajadores de oficinas y despachos es muy habitual el uso de internet, al que tienen acceso por razón de las funciones que desempeñan. Sin embargo, nuestros Juzgados y Tribunales señalan continuadamente que no es un abuso de confianza (merecedor del despido disciplinario) todo uso privado de los medios informáticos propiedad de la empresa.

En primer lugar, se ha señalado que el empresario debe comunicar por escrito al trabajador las reglas de uso de los medios informáticos, es decir, el uso que pueden darle los trabajadores con fines privados (por ejemplo, el empresario puede señalar que no pueden entrar a la redes sociales pero que está permitido consultar puntualmente el correo electrónico).

Nuestra jurisprudencia ha dicho que las micropausas durante las cuales el trabajador entra momentáneamente a una red social, o lee una noticia de un diario digital, no pueden ser castigadas con el despido. Psicológicamente el trabajador que ininterrumpidamente lleva realizado una labor rutinaria durante unas horas, tiene la necesidad de hacer una micropausa (de 5 minutos) para volver a retomar su actividad. Y dicha micropausa no perjudica los intereses de la empresa.

Por tanto, sumando este último párrafo al anterior, podríamos concluir que si el empresario no pone límites al uso de la informática en el trabajo, el uso privativo de internet en el trabajo no supone un abuso de confianza, siempre que no sea desmedido (por ejemplo, si un trabajador pasa dos horas al día en internet, sí que está perjudicando los intereses de la empresa).

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