lunes, 12 de octubre de 2015

La importancia del acto de conciliación SMAC

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El acto de conciliación laboral en el SMAC no es algo para tomarse a broma. Es cierto que no se precisa abogado para asistir al mismo, pero un paso en falso puede ocasionar importantes perjuicios al trabajador. En este artículo explicamos algunos de los puntos más relevantes sobre el acto de conciliación.

Cuando un trabajador tiene un conflicto laboral con su empresa, por despido, salarios, suspensión de empleo y sueldo, modificación de las condiciones  de trabajo, etc., puede iniciar una reclamación con objeto de satisfacer sus derechos. La ley exige que dicha reclamación se inicie mediante un intento de conciliación previo, para evitar la vía judicial. Es lo que se hace en en Servicio de Mediación Arbitraje y Conciliación (SMAC), que en otras provincias recibe otro nombre, como CMAC, TAMIB, etc.

La importancia del acto de conciliación radica en que es un trámite formal obligatorio, sin el cual no puede accederse a la vía judicial. (art. 63 y ss LRJS). Por ese motivo, lo que no se pida en el SMAC, no podrá pedirse posteriormente en instancias judiciales.

Por ejemplo, si en el SMAC se inicia una impugnación de despido, pero no se reclaman las cantidades del finiquito, posteriormente en el vía judicial solamente podrá reclamarse la indemnización por despido, pero no las cantidades correspondientes al finiquito, puesto que el trabajador no las ha instado correctamente en el SMAC.

Se trata de un error subsanable, pues el trabajador puede plantearse iniciar un procedimiento distinto para reclamar dichas cantidades, salvo que haya transcurrido el plazo de prescripción (para cantidades es un 1 año, para despido son 20 días), en cuyo caso el trabajador ya no podrá iniciar un nuevo procedimiento por encontrarse fuera de plazo.

Por este motivo, llegado el momento de realizar un intento de conciliación, es del todo oportuno y aconsejable estar asesorado por un abogado.

Si necesitas consultar o contratar a un abogado laboralista en tu ciudad, puedes utilizar el buzón de consultas.



Cómo redactar la demanda de conciliación
Lo adecuado es encomendar la redacción de la demanda de conciliación a un profesional. Dicha demanda debe ser redactada con corrección y claridad, expresando los hechos y/o las causas que llevan al trabajador a presentar una reclamación contra su empresa y determinando numéricamente las cantidades reclamadas (salvo la indemnización por despido).


Suspensión plazo de prescripción
Como ya hemos citado, algunos plazos legales de los que dispone el trabajador para presentar una reclamación son considerablemente breves, por ejemplo, para el despido, las suspensiones de empleo y sueldo, o las modificaciones de las condiciones de trabajo opera un plazo legal de 20 días hábiles, transcurridos los cuales el trabajador ya no puede presentar ninguna reclamación.

La presentación de la demanda de conciliación suspende el plazo durante 15 días, transcurridos los cuales el plazo de prescripción (arriba citado) vuelve a correr, no reiniciándose, sino retomándose por los días restantes (si se consumieron 10 días antes de presentar la demanda de conciliación, tan sólo restarán otros 10 días). A este respecto es importante tener en cuenta los posibles retrasos de los Servicios de Conciliación, que pueden señalar plazos superiores a esos 15 días, y en cuyo caso, lo prudente sería que el trabajador presentase la demanda judicial antes de celebrar el acto de conciliación, para evitar que prescribiese su derecho a reclamar.


Título ejecutivo
El acta de conciliación celebrada con avenencia (cuando el trabajador y la empresa han conseguido cerrar un acuerdo sobre el conflicto), constituye un título ejecutivo. Esto significa que la empresa está obligada a cumplir lo acordado en el SMAC, pues de lo contrario el trabajador puede pedir su ejecución -es decir, sin necesidad de pasar por un juicio y discutir sobre el tema de conflicto, el trabajador puede pedir el embargo de bienes suficientes para cubrir la deuda-. Con el acta de conciliación el objeto de conflicto queda cerrado, es decir, no hay nada que discutir sobre el despido, las cantidades, etc., directamente se intenta el embargo.


Presión de la empresa
La finalidad y la razón de ser del acto de conciliación es la evitación del proceso judicial. El trabajador solamente debe llegar al Juzgado en aquellas ocasiones en las que no ha sido posible llegar a un acuerdo con su empresa. A este respecto, el acto de conciliación es utilizado por las empresas como medida de presión contra los trabajadores; donde se les obliga a renunciar a una parte de sus legítimos derechos (salario o indemnización) a cambio de un pronto pago, pues de lo contrario se ven obligados a presentar una demanda judicial, lo cual conlleva mayores costes y tiempo.

En este sentido, también es adecuado acudir al acto de conciliación con un abogado o graduado social, puesto que ello presiona a la empresa y suele mejorar las ofertas. Si el trabajador va solo la empresa piensa que va de farol, no así si el trabajador está acompañado por un profesional, que a la salida del acto de conciliación acudirá al Juzgado a presentar la correspondiente demanda judicial.

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