jueves, 20 de agosto de 2015

La empresa acosa, el trabajador se marcha

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Una buena parte de las situaciones de acoso vertical (bossing) no surge de ningún sentimiento negativo o desencuentro pasado entre la víctima y el acosador, sino que viene dado por la voluntad del empresario de presionar al trabajador hasta hacerlo claudicar y solicitar la baja voluntaria de la empresa -ahorrándose unos miles de euros de indemnización-.

Pensemos que donde más mobbing existe es en los trabajos llamados 'estables': especialmente funcionarios que por tradición legal no pueden ser despedidos, y trabajadores con una antigüedad importante que incrementa notablemente la cuantía económica de indemnización por despido. Donde menos se da el mobbing es en los trabajos precarios: temporales, sueldos bajos, etc., porque el despido es prácticamente gratuito y por tanto, carece de sentido presionar al trabajador para que se vaya.

No necesariamente debe ser el propio empresario quien lleve a cabo el acoso y derribo del trabajador, también puede hacerlo un compañero de trabajo (acoso horizontal), con idénticas intenciones; eliminarlo de la plantilla de trabajadores, sencillamente porque la víctima le resulta molesta o supone una amenaza para su promoción en la empresa.

Esto es la llamada "presión laboral tendenciosa"; en concreto, una conducta tendente a conseguir la autoeliminación del trabajador, el objeto del presente artículo: "te vas o te hago la vida imposible", mediante la denigración personal y profesional, mediante la vejación, y multitud de conductas que perjudican gravemente la dignidad del trabajador, -aunque no necesariamente la salud, pues el daño psicológico no es un requisito necesario para la existencia de acoso; lo importante es la conducta, no el resultado-.

Una vez realizada esta introducción, creo que lo que le interesa al lector no es que profundice en la teoría, sino que exponga las posibles soluciones para evitar que el trabajador tenga que abandonar la empresa sin derecho a indemnización ni a paro, y a ello dedicaremos la continuación de este artículo.

Sin embargo, el mobbing es una materia tan extensa que sería imposible explicarla con detalle en un simple artículo de blog, por tanto, si necesitas consultar o contratar a un abogado laboralista en tu ciudad, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del buzón de consultas.



Recoger pruebas
El primer paso que debe dar el trabajador es recoger pruebas de la situación que está sufriendo, pues sin pruebas difícilmente conseguirá alcanzar ninguna de las soluciones que explicaré a continuación.

Lamentablemente las pruebas para demostrar el acoso laboral no son sencillas. En ocasiones acoso suele llevarse a cabo de forma verbal, el acosador rara vez comete la estupidez de acosar por medios escritos, y a esto cabe sumar que los testigos suelen ser mudos por miedo a perder su empleo, y sus testimonios están vacíos de contenido (no sabe no contesta) y son poco fiables. La mejor prueba que puede recoger el trabajador para defenderse, es sin lugar a dudas: la grabación oculta; el registro fonográfico de los despropósitos, humillaciones, broncas, maltrato, etc., de su acosador.

En algunas ocasiones el acoso se lleva a cabo mediante conductas como la degradación laboral: si la trabajadora deja de realizar sus funciones habituales o realiza otras de categoría inferior, cabe preguntarse por qué ha ocurrido ese cambio, y cabe pedir explicaciones al empresario. Una vez tuve un caso de una trabajadora que sufría mobbing maternal, y fue denigrada de todas sus funciones, reduciendo las misma a apuntar el nombre, los apellidos y el sexo de las personas que entraban en el camping en que trabajaba, diferenciando entre los clientes alojados de los que acudían a comer en el restaurante.


POSIBLES SOLUCIONES
Vaya por delante, que frente a una situación de acoso me parece una idea nefasta solicitar la baja voluntaria y perder la indemnización y el paro. Existen muchas soluciones contra el acoso de las cuales caben destacar las tres expuestas a continuación. Como hemos mencionado, es cierto que el acoso es un fenómeno tan amplio, y que da lugar a tantas situaciones distintas -cada una con sus oportunas soluciones- que resulta imposible abordarlo en el espacio que permite este artículo, no obstante, para profundizar más (ya que la exposición será meramente testimonial) tenéis enlazados artículos más completos. 

Denuncia interna
Muchas empresas están acogidas a Convenios o Protocolos de actuación contra el acoso, especialmente si se trata de empresas grandes, ésta puede ser una buena oportunidad para poner en conocimiento de la dirección de la empresa, una situación de acoso, y solicitar las medidas oportunas para solventarla: cambio de departamento, despido del trabajador, etc.

Si quieres saber más sobre las posibles soluciones extrajudiciales al acoso, puedes leer este artículo.

Baja voluntaria indemnizada
El acoso laboral sin lugar a dudas es un incumplimiento grave del empresario, de modo que la víctima puede optar a solicitar su baja voluntaria de la empresa, con derecho a la indemnización máxima legal (45/33 días de salario por año trabajado), a la prestación por desempleo (paro) y a una indemnización por los daños causados.

Esta baja siempre debe ejercerse mediante una demanda, ya que si el trabajador abandona el trabajo y no sigue los cauces legales, pierde la indemnización y el paro.

Si quieres saber más sobre esta medida puedes leer este artículo.

Demanda por acoso
Si el trabajador no quiere dejar su empleo, también es posible interponer una demanda por lesión de derechos fundamentales, solicitando el cese inmediato de la conducta de acoso, así como una indemnización por los daños y perjuicios causados.

Si quieres saber más sobre este tipo de demandas, puedes leer este artículo.

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