jueves, 13 de agosto de 2015

Relación entre empleo precario y empleo irregular

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Cuando las condiciones de determinada relación laboral generan al trabajador pobreza, incertidumbre, inseguridad estamos ante un empleo precario. Existen contratos precarios con condiciones de trabajo irregulares (y denunciables), y otros que a pesar de ser precarios respetan la legislación vigente.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2015, de la totalidad de casi 18 millones de trabajadores en activo con los que cuenta España, el 25,09% tiene contratos temporales y el 15,77% a tiempo parcial. El problema del contrato a tiempo parcial no es que sea ilegal o irregular, sino que se cobra poco, y hoy en día, nadie puede pasar el mes con 500 €, por tanto puede considerarse empleo precario. Del mismo modo, el problema del contrato temporal es que dura poco tiempo y genera inseguridad; no permite al trabajador afianzar su vida familiar y personal.

Por otra parte están aquellos trabajadores, que aún estando empleados perciben un salario que no les permite cubrir sus necesidades básicas; pensemos en familias que se sustentan con un salario de 900.-€. A pesar de que el salario medio en España es de 1.869,10.-€ (según el INE) la realidad es que es que 5,5 millones de trabajadores cobra un salario inferior al 648,60.-€ mensuales (SMI), según cifras que la propia Agencia Tributaria publica anualmente.

En conclusión, los formatos de empleo precario son contratos temporales, a jornada parcial o con salarios bajos. A su vez, el empleo precario puede incluir dentro del mismo formas ilegales de empleo, el empleo fraudulento o irregular, es decir, ilegal, aquel que no se ajusta al Derecho vigente. El empleo fraudulento o irregular promueve la precariedad del trabajador, pero la precariedad no sólo incluye fórmulas de trabajo ilegales, sino que existen relaciones laborales precarias perfectamente legales, pero precarias, en las que el trabajador, por citar un ejemplo, percibe 500 euros mensuales por media jornada, con un periodo de prueba de un año. Sin embargo otras modalidades de empleo precario son irregulares; por ejemplo, el trabajador a tiempo completo (jornada de 8 horas), cuyo empresario solo cotiza 4 horas a la Seguridad Social; el trabajador con sueldo base al que no se le reconocen los complementos salariales; el trabajador con un contrato temporal fraudulento, etc.

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Contratar precariamente es más económico y rentable para las empresas y por ello, es socorrido por los empresarios, especialmente por empresas marginales, que sólo pueden obtener beneficios ofreciendo a sus trabajadores condiciones de trabajo precarias o ilegales; lo que algunos denominan el ‘modelo chino’.

Como hemos mencionado anteriormente, el empleo precario puede ser legal o ilegal. De hecho, lo que busca continuamente la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) es legalizar fórmulas de empleo precario que actualmente están prohibidas o limitadas (eliminar el Salario Mínimo Interprofesional, alargar los periodos de prueba, abaratar el despido, rebajar el salarios para jóvenes que acceden a su primer empleo, etc).

Durante la última legislatura, el Gobierno español ha apostado por frenar la destrucción de empleo y estimular la contratación de trabajadores mediante dos rebajas; las bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social y legalizando en mayor o menor medida fórmulas de empleo precario. De este modo se han incentivado y legalizado condiciones de contratación que hasta hace poco estaban prohibidas, especialmente en lo relativo al empleo temporal o parcial. ‘Es el momento del trabajo a tiempo parcial’ como reconoció la propia Ministra de Trabajo, Fátima Bánez -que sin duda, tiene buen empleo y mejor sueldo-.

Sin embargo, en opinión de este humilde letrado, España no puede sobrevivir generando empleo precario. Dijo John Fitzgerald Kennedy "si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos".

Según diversos estudios, el trabajo precario no solo afecta al bolsillo del trabajador, sino también a su vida personal o familiar, además, empeora su salud y su calidad de vida, aumenta su sufrimiento psicológico, etc.

En conclusión, lo relevante para el trabajador es preguntarse si su contrato precario es legal o ilegal (en su totalidad o en algunas condiciones), lo cual le permitirá distinguir si su empleo es simplemente precario o por contrario, es irregular y se puede reclamar algo. En muchos casos no importa lo que el trabajador haya firmado o haya aceptado voluntariamente condiciones de trabajo irregulares; por ejemplo, un salario inferior al que marca el Convenio Colectivo, pues al ser una norma de mínimos, cualquier juez ajustaría el salario del trabajador al que marca el Convenio. Los papeles deben adaptarse a la realidad y a la legalidad y no viceversa.


Para que este artículo fuese completo, ahora restaría identificar las fórmulas de empleo ilegal que precarizan el empleo, sus características y las posibles acciones de reclamación. Esta mañana he realizado un pequeño estudio de 15 páginas de word, claro que si las comparto en este artículo la extensión sería desproporcionada, así que prefiero hacerlo mediante pequeñas entregas. Además, os adelanto que estoy escribiendo un libro en el cual tratare sobre estos temas.

No obstante, ya sabéis que para despejar cualquier duda, podéis escribir en nuestro formulario de consultas.


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