miércoles, 12 de agosto de 2015

Información sobre el despido disciplinario

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En este artículo voy a facilitaros bastante información y consejos sobre el despido disciplinario que espero que os resulten de mucha utilidad.

En España el despido es causal, esto significa que la empresa no puede despedir libremente al trabajador sin alegar una causa que justifique su decisión

Muchas veces el empresario hace un uso abusivo del despido; se inventa unos hechos infractores y se los imputa al trabajador con el ánimo de deshacerse de él. En esos casos el trabajador puede y debe reclamar su indemnización por despido improcedente (45/33 días de salario por cada año de antigüedad  en la empresa), o incluso dependiendo de las circunstancias puede reclamar el despido nulo y la readmisión del trabajador en su puesto de trabajo

Para ello, el trabajador deberá iniciar un procedimiento de impugnación de despido disciplinario.

El despido libre no existe en España, salvo porque como hemos dicho; el empresario puede inventarse cualquier infracción que encaje con una causa justificada de despido, eso sí, al ser los hechos falsos deberá pagar la indemnización correspondiente: de forma amistosa o presentando una demanda por despido. La causa de despido más inventada y peor utilizada por los empresarios españoles en general es la disminución voluntaria del rendimiento de trabajo, una causa muy difícil de probar, pero que sin embargo sirve a los empresarios para despedir al trabajador, reconocer la improcedencia del despido, pagarle el finiquito y la indemnización correspondiente, y adiós muy buenas.

Como hemos anunciado anteriormente, en este artículo vamos a exponer bastante información sobre el despido disciplinario: las causas que pueden justificar el despido, el procedimiento y los plazos para impugnar el despido, las características del procedimiento y algunos consejos.

Si has sido despedido y necesitas consultar o contratar a un abogado, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del buzón de consultas.



Hechos que pueden justificar el despido disciplinario
El Estatuto de los trabajadores recoge un listado de infracciones que pueden justificar el despido disciplinario, siempre que sean culpa del trabajador y sean de gravedad suficiente (porque el despido es la sanción máxima contra el trabajador y está reservada para las infracciones más graves).

Si pulsáis encima de cada uno de los tipos de despidos seréis redirigidos a un artículo que trata en profundidad el despido en cuestión.

1. Faltas de asistencia o puntualidad al trabajo. Las faltas de asistencia o puntualidad al trabajo son una causa de despido. Normalmente el Convenio colectivo regula el número de faltas de puntualidad o asistencia que se consideran suficientes para justificar el despido disciplinario.

2. Indisciplina o desobediencia en el trabajo. El trabajador debe cumplir con las órdenes e instrucciones del empresario (que es el titular de la actividad económica de la empresa), o la persona que éste delegue. En caso de desobediencia o indisciplina grave y continuada el empresario puede despedir al trabajador.

3. Ofensas verbales o físicas contra el empresario, los compañeros de trabajo o los clientes. Se trata de un deber básico de respeto debido, que se le exige al trabajador en relación al empresario y a todas las personas que conviven en el mismo entorno laboral. En caso de ofensas verbales o físicas graves el empresario puede despedir al trabajador.

4. Transgresión de la buena fe contractual. (Abarca multitud de conductas infractoras). Se trata de una serie de conductas que quebrantan la buena fe que deben trabajador y empresario entre ellos. Por ejemplo, el uso indebido de internet, la simulación de una enfermedad, el lucro fraudulento del trabajador a costas de la actividad de la empresa, etc.

5. Disminución voluntario y grave del rendimiento de trabajo. Como hemos explicado anteriormente se trata de un tipo de despido frecuentemente mal utilizado por los empresarios, cuando quieren deshacerse de un trabajador y éste no ha cometido infracción alguna ni tiene razón ninguna para merecer el despido. Por tanto, es un despido frecuentemente inventado.

El objetivo teórico del despido y que nunca consigue demostrarse, es que el trabajador ha disminuido su rendimiento de trabajo: 1º de forma voluntaria, grave y culpable, y 2º de forma continuada y prolongada en el tiempo.

6. Embriaguez o toxicomanía habitual en el trabajo. Tiene como justificación que la embriaguez o toxicomanía se repitan por más de una vez y sean de carácter grave, de forma que perturban el normal desarrollo del rendimiento de trabajo.

7. Acoso discriminatorio. El acoso discriminatorio entre compañeros de trabajo, a los de categoría profesional superior o inferior, etc., es motivo de despido. El acoso es una conducta grave y prolongada en el tiempo (no una discusión esporádica). En este blog podréis encontrar multitud de artículos sobre acoso en todas sus modalidades y especialidades.


Infracciones recogidas en los Convenios Colectivos
Además de las conductas infractoras anteriormente descritas, los trabajadores también pueden ser despedido por las infracciones recogidas en el Convenio colectivo aplicable. Todo Convenio colectivo recoge un listado de infracciones y sus correspondientes sanciones. Algunas de ellas coinciden con las infracciones del Estatuto de los trabajadores, y lo que hacen es ampliar información (por ejemplo, determinar el número de faltas de puntualidad que pueden justificar un despido disciplinario). Otras infracciones son de nueva creación, específica para el sector económico que regula el convenio colectivo.




Procedimiento de reclamación
El despido disciplinario es un acontecimiento muy importante en la vida del trabajador: porque se queda sin trabajo y sufre una merma considerable en sus ingresos y en la economía familiar. De modo que en caso de tratarse de un despido injusto la empresa debe indemnizarle con una cantidad de dinero que será mayor o menor dependiendo de la antigüedad y el salario del trabajador. Por lo general, a partir de 1 ó 2 años de antigüedad merece la pena reclamar la indemnización.

El procedimiento para hacerlo empieza por un acto de conciliación con la empresa, e intentar una negociación para el pago voluntario de la indemnización. El trabajador tiene un plazo de 20 días para buscar un abogado y presentar una demanda de conciliación en el SMAC, y se fija una fecha para la conciliación en el plazo de 15 días.

Si el resultado de la conciliación no es satisfactorio, consecutivamente se presenta una demanda judicial en el Juzgado de lo Social del partido judicial correspondiente, en el que se impugna el despido y se fija una fecha para el acto del juicio. Sin embargo, incluso tras presentar la demanda, muchos juicios no se celebran porque el empresario y el trabajador pueden llegar a un acuerdo económico en cualquier momento, incluso el mismo día del juicio antes de entrar en la sala.

Si finalmente el juicio se celebra, el empresario tendrá la obligación de demostrar que el despido que realizó contra el trabajador es procedente, y que realmente sucedieron los hechos que se le imputan en la Carta de despido. En caso contrario, si el despido no queda probado, o si los hechos no son de gravedad suficiente y culpa del trabajador, la empresa debería abonar la indemnización por despido o readmitir al trabajador en su puesto de trabajo junto al pago de todos  los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la fecha de la efectiva readmisión.


Otros datos que te interesan
En general el procedimiento de impugnación por despido es económico, rápido y poco conflictivo; se negocia mucho entre las partes: la máxima de los abogados laboralistas es: "más vale un mal acuerdo que un buen juicio".

Los abogados laboralistas solemos cobrar al final del procedimiento, un porcentaje sobre lo que obtiene el trabajador. No es necesario contratar a procuradores ni pagar tasas judiciales, por lo cual,  los gastos del procedimiento son asequibles para todo tipo de economías. Consulta el artículo en el que hablamos sobre el presupuesto de un abogado laboralista.

Los juicios suelen tardar entre 6 meses y 1 año dependiendo del Juzgado en cuestión. Incluso en una misma provincia los Juzgados pueden trabajar a distintos ritmos y pueden existir importantes diferencias. En algunos  partidos judiciales pequeños, como Tortosa, los plazos de tiempo son muy inferiores a los corrientes en las grandes ciudades.

Recuerda que si necesitas contratar a un abogado por un caso de despido disciplinario improcedente en Madrid, Barcelona, Tarragona, Castellón o Valencia, puedes contar con nuestros servicios. Buzón de consultas.

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