martes, 9 de junio de 2015

Dimisión del trabajador bajo amenaza o engaño

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Como señalábamos en el anterior artículo el trabajador tiene plena libertad para presentar su dimisión de la empresa en cualquier momento y sin alegar causa alguna (eso sí, sin derecho a indemnización ni paro).

Lamentablemente no siempre el trabajador actúa bajo su libre voluntad, ya que en ocasiones el empresario obra de mala fe, haciendo uso de la intimidación, la amenaza o el engaño, por lo que el trabajador termina firmando una baja voluntaria de su puesto de trabajo, sin que realmente esa sea su voluntad.

Al estar viciada la voluntad del trabajador debería considerarse nula su dimisión, y por tanto se le debería readmitir en su puesto de trabajo con abono de todos los salarios dejados de percibir, sin perjuicio de que una vez cobrados dichos salarios el trabajador decida presentar su baja voluntaria definitiva por el trato recibido.

No son casos aislados las dimisiones bajo coacción o engaño; en nuestro buzón hemos recibido un número alarmante de consultas de este tipo durante los dos años que lleva esta página activa. Sin embargo, todas terminan cayendo en un limbo donde al trabajador le resulta imposible demostrar la coacción, amenaza o engaño.

A continuación vamos a profundizar con mayor detalle sobre este tipo de lamentables situaciones, y sobre las posibilidades de defensa del trabajador.

Si necesitas consultar o contratar a un abogado laboralista en tu ciudad, puedes escribirnos a través del buzón de consultas.



Baja voluntaria bajo amenaza o intimidación
En ocasiones los trabajadores han sido obligados a firmar la baja voluntaria, bajo amenaza o intimidación. En estas situaciones la empresa amenaza al trabajador de forma inequívoca con un mal inminente en caso de no firmar la baja voluntaria; por ejemplo "te voy a hacer la vida imposible"; lo cual despierta un temor fundado en el trabajador que le lleva a presentar su baja voluntaria. 

Esta baja debería ser declarada nula; por la teoría del vicio en el consentimiento del trabajador cuando realmente no quiere cesar de su puesto de trabajo; y por tanto tendría derecho su reincorporación en el puesto de trabajo con pleno respeto de sus condiciones, y a formular las procedentes denuncias en la jurisdicción penal.

Sin embargo, matizando un poco lo anterior, no resultaría ilícito informar al trabajador de la existencia y descubrimiento de unos hechos graves que pueden conllevar consecuencias como el despido disciplinario y una denuncia o querella en la jurisdicción penal (por ejemplo en casos injurias graves, etc). 

Hay trabajadores que incluso alegan haber sido conducidos a una especie de "cuarto oscuro" y amenazados por abogados durante un largo periodo de tiempo, hasta haber conseguido su propósito (la baja voluntaria). En principio no se podría alegar ilegalidad en esta conducta, sin embargo en estos casos, la línea roja que separa la ilegalidad de la legalidad es muy sensible.

En conclusión, en amparo a la voluntad negociadora, la empresa puede ofrecer al trabajador la baja voluntaria a cambio de no ejercer acciones legales. Sin embargo, que sea legal dicha oferta, no significa que sea beneficiosa para el trabajador, puesto que de firmar la baja voluntaria perdería de un plumazo su derecho a indemnización y a desempleo. Debe tenerse en cuenta, que aún en caso de despido disciplinario procedente (sin indemnización), el trabajador tendría derecho a cobrar la prestación por desempleo (paro), el cual se le deniega en caso de baja voluntaria.


Baja voluntaria por engaño
También deben cuidarse los trabajadores de firmar documentos que no entienden. Documentos que son libertarios para la empresa y que suponen la baja voluntaria del trabajador, con la pérdida de derechos que ello conlleva.

En ocasiones se pone ante un trabajador, un documento que parece ser una suspensión del contrato de trabajo, bajo explicaciones como: "la faena ha disminuido, te volveremos a llamar cuando tengamos nuevos pedidos" y el trabajador firma sin querer una baja voluntaria, habiendo obrado la empresa de mala fe y con ánimo de engañar al trabajador (realmente esta situación debería ser considerada un despido, la complicación radica en demostrar el engaño).


Prueba del vicio en el consentimiento
En los casos descritos anteriormente (intimidación, amenaza o engaño) la baja voluntaria sería nula por la misma teoría del vicio en el consentimiento, sin embargo sería mucho más complicado de demostrar para el trabajador que la empresa ha obrado de mala fe, cuando se ha firmado un documento, y raras veces se sabe en qué circunstancias.

Por ello, siempre es recomendable tener preparado el teléfono móvil para grabar conversaciones que resulten comprometidas, en las que se presiona al trabajador para hacer cosas sin pensar y sin estar debidamente asesorado.

1 comentarios:

  1. Laboroteca:
    No obstante, aunque el empresario quiera hacerte un despido disciplinario alegando, por ejemplo, que tú has robado dinero de la caja registradora a la cual pueden acceder varios compañeros, salvo que lo hayan grabado unas cámaras de seguridad, el empresario tendría que ser quien demostrara en un juicio que has sido tú y solo tú el que ha efectuado el robo. De la misma manera que en el ejemplo que tú planteas de disminución en el rendimiento de trabajo, tendría que ser la empresa quien lo demostrara, más a más, cuando hay empresarios catetos que (caso real) dos meses antes le habían subido la categoría y el sueldo a ese trabajador por su buen hacer.
    Obviamente, si en un cuarto oscuro de la empresa apartado de todo el mundo y posibles cámaras, coaccionan al trabajador difícilmente va a poder demostrarlo, salvo que los trabajadores (y no es una idea descabellada) cuando ven las cositas mal en la empresa, pusieran el móvil a grabar desde que entran en su centro de trabajo o por lo menos cuando sus superiores les llamasen al despachito para darles el sustito.
    Lamentablemente, el currito español es mayoritariamente desconocedor de sus derechos, ya que desde luego en esta enseñanza de adoctrinamiento que tenemos no se los van a enseñar aunque se vayan a pegar 40 años de su vida siendo trabajadores por cuenta ajena, ya que es más importante que se aprendan de memoria las capitales de África, hacer racionalización de fracciones o saber quienes son los escritores de la generación del 27, que los que tenemos ya unos cuantos añitos sabemos cuan importante ha sido en nuestras vidas adquirir estos conocimientos para nuestro quehacer cotidiano. Únicamente los más despiertitos entrarán en blogs como estos para conocer sus derechos en lugar de pasarse todo el santo día jodiendo con el dichoso WhatsApp comentando estupideces con los amigos y subiendo fotitos a Instagram o contando sus miserables vidas (como si a alguien les importara) por Facebook o Twitter.
    En fin, gracias a este blogs por su inestimable contribución a la pedagogía en derechos laborales.

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