martes, 3 de marzo de 2015

Acoso laboral y lucha por la supervivencia

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Konrad Lorenz utilizó por primera vez el término to mob en su libro Sobre las agresiones para describir un comportamiento característico de algunas especies de animales, que siendo más débiles, se unían para destruir a una especie más fuerte, pero indeseada en su entorno; la víctima, bien por ser una amenaza, por disputarse una presa, por razones de supervivencia, etc. 

Con el paso del tiempo y la evolución del estudio sobre acoso en el ámbito laboral (no animal), pasando por uno de los pioneros en el estudio de la materia Heinz Leymann, hemos descubierto que el acoso laboral se promueve de forma horizontal o vertical, sin importar la posición jerárquica, aunque más fácil para acosar lo tendrá un superior. También hemos podido apreciar que el acoso no sólo se manifiesta de forma violenta, sino también de forma sigilosa, rumorológica, etc. Y que sin embargo, lo que realmente importa es el trasfondo del conflicto, el objetivo último del mobber que básicamente puede dividirse en dos grupos:

- Eliminar a la víctima del entorno laboral (provocar su baja voluntaria o despido), o bien eliminarla de una competición interna como la disputa por un puesto de trabajo.

- Alimentar las diabólicas necesidades del acosador, que en ocasiones puede ser un adicto al conflicto, lo cual puede dar lugar a situaciones realmente dantescas. También es posible que haya un móvil de venganza, envidia, rabia, etc.

En este artículo, igual que en muchos otros que podéis consultar en este enlace, o pulsando sobre la etiqueta de mobbing, hablaremos sobre el acoso laboral.
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Especialmente en épocas turbias para el mercado laboral, donde la destrucción del empleo de calidad es un hecho irrefutable, los trabajadores se tornan más competitivos, y ello puede provocar que esa competitividad por satisfacer las expectativas del superior jerárquico o empresario, terminen desembocando en una situación de acoso laboral.

Esto ocurre cuando ya no basta con hacer bien el trabajo para satisfacer al jefe, sino que además hay que derribar al contrario (que en ese momento ha dejado de ser compañero de trabajo para convertirse en oponente en la lucha por la supervivencia). Es algo parecido a Los juegos del hambre.

Como es obvio, esta lucha por la supervivencia puede dar lugar a situaciones y comportamientos de todo tipo, que si se repiten en el entorno de trabajo y se prolongan en el tiempo, se convierten en acoso laboral o mobbing.

Normalmente el acosador -no patológico-, es decir, aquel que sencillamente se comporta de esa forma por conservar su puesto de trabajo o lograr un ascenso, no intimidará de forma directa a la víctima; no la insultará, menospreciará, amenazará, incluso puede que con la víctima siga manteniendo una relación aparentemente cordial.

Sin embargo, el acosador extenderá falsos rumores y denuncias de la víctima entre sus compañeros de trabajo y sus superiores que buscarán desacreditar o difamar su trabajo, desarrollo profesional e incluso su vida personal; de modo que la víctima apreciará como se su relación laboral con otros operarios de su entorno laboral, y terminará por ser estigmatizada.

También es posible que el acosador limite la comunicación de la víctima o utilice otras estratagemas para impedirle desarrollar su trabajo con normalidad y solvencia. Cartas que no llegan, recados que no se cumplen, colaboraciones infructuosas o que prolongan indefinidamente en el tiempo, etc.

Probablemente el acosador tratará de forma desigual a la víctima con respecto a sus compañeros de trabajo, nunca le pedirá favores ni consejos, no tendrá en cuenta sus opiniones, no le invitará a tomar una cerveza después del trabajo con el resto de compañeros, etc.

Los comportamientos propios del acosador sigiloso pueden ser de lo más diverso, por ello, puede ser interesante empezar evaluando cuál es la finalidad del acosador, para después entender mejor su comportamiento.


Leymann clasificó las conductas de acoso en las siguientes:
- El acosador limita la comunicación de la víctima.
- El acosador limita el contacto social de la víctima.
- El acosador desprestigia profesionalmente o desacredita a la víctima.
- El acosador compromete la salud física de la víctima.


Hoy en día la jurisprudencia de nuestros Tribunales también ha sentado su propia doctrina respecto a las actitudes que son constitutivas de acoso laboral:
a) Ataques mediante medidas adoptadas contra la víctima: el superior limita al trabajador las posibilidades de comunicarse, le cambia la ubicación separándola de sus compañeros, se juzga de manera ofensiva su trabajo, se cuestiona sus decisiones.
b) Ataques mediante aislamiento social.
c) Ataques a la vida privada.
d) Agresiones verbales como gritar o insultar, criticar permanentemente el trabajo de esa persona.
e) Criticar y difundir rumores contra la víctima, entre otras.

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