lunes, 2 de febrero de 2015

Despido disciplinario por desobediencia o indisciplina

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Si bien el despido disciplinario siempre suele ser de apreciación subjetiva, por ejemplo, una bajada voluntaria del rendimiento, un despido muy utilizado por las empresas, pero con poco éxito judicial. Aún es más subjetiva e imparcial cuando la empresa utiliza una falta de indisciplina o desobediencia como causa para justificar el despido.

La desobediencia es el incumplimiento o falta de observancia a las órdenes e instrucciones del empresario o superior jerárquico. Las órdenes para ser desobedecidas deben ser previamente indicadas de manera clara y suficiente, de modo que no se dé pie al error del trabajador.

Por su parte, la indisciplina es como una desobediencia agravada, que tiene lugar cuando es visible una actitud de enfrentamiento o desafío al empresario, sin razón para ello. No entraría dentro de la indisciplina el ejercicio de defensa del trabajador ante los incumplimientos empresariales. Es decir, ante las irregularidades el trabajador tiene derecho a reclamar o demandar a la empresa, y ello no puede justificar el despido, más bien al contrario, el trabajador quedaría ciertamente blindado por la garantía de indemnidad.

En este artículo vamos a hablar sobre el despido disciplinario por indisciplina o desobediencia al que se refiere el art. 54.1 del Estatuto de los Trabajadores.

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Poder de dirección del empresario
Así pues, una de las cuestiones clave en este tipo de despido es la desobediencia a las órdenes del empresario. Al respecto hay que decir, que en virtud del poder de dirección que rige las relaciones laborales, el empresario puede dar órdenes y organizar al trabajador, una responsabilidad que está obligado a asumir el trabajador, puesto que el incumplimiento injustificado puede ocasionar el despido disciplinario del que estamos hablando.

Sin embargo, el trabajador podría negarse a cumplir cierto tipo de órdenes cuando éstas sean ilegales o afecten a su dignidad y respeto. También  puede negarse cuando afecten a su vida privada o cuando las tareas encomendadas sean demasiado peligrosas para la salud.

A título de ejemplo, el caso de las horas extraordinarias y la negativa del trabajador a realizarlas, sólo supondría el despido disciplinario si se tratase de horas extraordinarias por fuerza mayor u obligatorias según el Convenio colectivo. En caso de horas extraordinarias no obligatorias el trabajador podría negarse a su realización sin incurrir en una falta disciplinaria.


¿No será demasiado el despido?
El despido disciplinario, disciplinario es la mayor de las sanciones, reservado para los incumplimientos más graves. Los hechos que justifican un despido disciplinario deber ser de cierta gravedad y culpabilidad atribuible al trabajador. Antes de realizar un despido, deben evaluarse las circunstancias y los antecedentes que justifican tal decisión, ya que el incumplimiento debe ser proporcional a la sanción.

Un caso real de despido por indisciplina y desobediencia le ocurrió a una dependiente de una tienda de móviles, que se dejó la puerta del almacén abierta (cerrada pero sin llave), lo cual causó el hurto de 5 dispositivos valorados en 1.000 euros. Por lo visto, dado que la puerta del almacén está situada en un lugar visible para las dependientas, y la entrada y salida era continuada, tenían como costumbre no cerrarla con llave, lo cual provocó que unos profesionales entrasen y se llevasen los teléfonos.

La controversia entre empresa y trabajador siempre surge por la falta de imparcialidad y las diferentes posturas de ambas partes. En primer lugar porque cada uno pretende defender sus intereses, y en segundo lugar porque, al estar implicados personalmente pueden existir emociones condicionantes, como la animadversión, la decepción, la indignación, el enfado, etc., por lo que es recomendable que un abogado evalúe los hechos desde un plano objetivo.

En la actualidad, negarse a obedecer órdenes injustas del empresario, puede ocasionar el despido disciplinario "por cabreo" del empresario, sin embargo, en ese caso estaríamos ante un despido probablemente injustificado, por lo que habría lugar a indemnización por despido improcedente.

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