domingo, 11 de enero de 2015

No meter la pata en caso de despido

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Triste cosa es el despido, pero más triste aún es ser despedido y perder dinero por el camino. El despido es un punto de inflexión en la vida del trabajador o trabajadora, que debe empezar de cero en otra empresa. 

El despido irremediablemente conlleva una serie de perjuicios; no solo buscar un nuevo trabajo es un hecho perjudicial, también otros, como perder capacidad adquisitiva durante el cobro de la prestación de desempleo (70% del salario durante los 6 primeros meses, y 50% el resto del periodo de desempleo). Además, el trabajador puede verse en la necesidad de reciclarse para adaptarse al mercado laboral continuamente cambiante; esto puede suponer realizar cursos formativos de cualquier índole, o incluso iniciar una titulación académica superior.

Todos estos perjuicios hacen al trabajador merecedor de una indemnización por despido, que se mide teniendo en cuenta el salario y la antigüedad del trabajador, y que varía además dependiendo de las circunstancias del despido.

Si necesitas consultar o contratar a un abogado en tu ciudad, puedes utilizar el buzón de consultas.



Cuando el trabajador es despedido debe tener en cuenta una serie de consejos importantes. Me refiero especialmente al momento que corre desde el despido hasta que contacta con un abogado, que es donde el trabajador tiene mayores probabilidades de meter la pata.


Recibir la carta de despido
La notificación de la carta de despido debe hacerse de forma escrita y fehaciente, es decir, el despido verbal no es válido. Tampoco son válidos los despidos vía whatsapp o vía messenger. El despido vía email es más discutible. Cuando digo que no son formas válidas, quiero referirme a que son formas improcedentes de despido, por tanto, la indemnización por despido improcedente está prácticamente asegurada.


Las fechas son importantes
Exceptuando lo anterior, normalmente el empresario comunica al trabajador una carta de despido vía burofax, o de forma presencial con un testigo de la empresa, preferiblemente un delegado de personal o miembro del Comité de empresa. 

El despido objetivo requiere de una fecha de preaviso de 15 días. Si el empresario incumple ese preaviso debe indemnizar al trabajador con el salario equivalente a esos 15 días.

Esto significa que en ocasiones el empresario intenta manipular la fecha de entrega de la Carta de despido. Si esto ocurre el trabajador debe firmar la entrega anotando bajo la firma la fecha real de entrega, para posteriormente poder reclamar esos 15 días de salario.

Si el empresario opta por conceder esos 15 días de preaviso, el trabajador tiene derecho a 6 horas semanales y retribuidas para buscar un nuevo empleo.


Si no firmo el empresario no me entrega el finiquito
El empresario puede pretender hacer firmar todos los papeles al trabajador, incluso un peligroso acuerdo amistoso por el cual se pone a disposición del trabajador una cantidad de dinero a cambio de no demandar, y reconociendo que la relación laboral ha quedado "saldada y finiquitada".

Es mala cosa firmar sin pensar y sin consultar a un abogado. Si los papeles del empresario son sospechosos, o el trabajador no tiene conocimiento pleno de lo que pone en los papeles, lo mejor es no firmar nada. 

Cuando esto ocurre a veces el empresario se niega a entregar la documentación y a pagar el finiquito. Peor para él, es obligatorio poner a disposición del trabajador los salarios no percibidos en el momento del despido (días de trabajo no liquidados y pagas extra y vacaciones no disfrutadas). Además, los salarios impagados generan unos intereses del 10% por demora.


Finiquito e indemnización por despido, no es lo mismo
Aunque el finiquito debería incluir una indemnización por despido, también incluye otros conceptos de obligado pago

La indemnización por despido puede ser una cantidad conflictiva, ya que el trabajador puede estar en desacuerdo con las causas del despido. Sin embargo el finiquito está integrado por conceptos salariales que el empresario siempre debe abonar al trabajador, independientemente de las causas de despido y del desacuerdo del trabajador. Estos conceptos son:
- Días de trabajo aún no liquidados.
- Vacaciones no disfrutadas que deben retribuirse con su equivalente económico.
- Pagas extra no percibidas en la proporción que ya se hubiesen devengado. Por ejemplo, si despiden a un trabajador en marzo; 3 meses de paga extra.

Estas cantidades son salariales, y si el empresario no las abona, tendrá que pagar el 10% de intereses por demora en el pago del salario.


No aceptar la primera oferta de indemnización
A veces en el momento del despido el trabajador está angustiado y no conoce sus derechos laborales. En ese momento de nerviosismo el abogado de la empresa puede intentar colar al trabajador una indemnización bastante más rebajada de lo que por derecho le corresponde. No es conveniente aceptar ninguna oferta precipitadamente. 

El trabajador debe saber que a los 15 días desde despido existe el Acto de conciliación en el SMAC, y ese es mucho mejor momento para negociar con el empresario, ya que el trabajador habrá tenido tiempo de asesorarse debidamente y aclarar sus ideas sobre el despido.

Además, en el SMAC las empresas suelen ofrecer como mucho el 50%, por lo que el trabajador perdería igualmente buena cantidad de dinero. En ese caso el trabajador puede rechazar la oferta, siempre estará a tiempo de negociar con la empresa una mejor oferta hasta el día del juicio. 

Habitualmente a medida que se acerca la fecha del juicio la empresa suele subir la oferta, especialmente si el juicio es complicado y la empresa debe preparar testigos, contratar peritos, etc. A veces solo por evitar la preparación del juicio la empresa paga el 100% de la indemnización al trabajador.


Cálculo de la indemnización por despido
Lo que habitualmente está en juego es una indemnización por despido a favor del trabajador. Esta indemnización es de 20 días de salario por año trabajado si el despido es objetivo y de 45/33 días de salario por año trabajado si el despido es improcedente. La finalización de los contratos temporales también tiene indemnización escalonada (cuestión un poco más complicada la de los contratos temporales).

En cualquier caso, para no equivocarse con las cantidades y no firmar cantidades erróneas, el trabajador debe saber cómo se calcula la indemnización por despido, que no es de otra forma que incluyendo todos los conceptos salariales de su nómina, en bruto, y realizando las operaciones de cálculo según las circunstancias del caso concreto.

Es importante resaltar que las indemnizaciones por despido no tributan a Hacienda hasta los 180.000 euros, por lo tanto, la indemnización se percibe sin descuentos ni retenciones (no así el resto de finiquito).

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