miércoles, 3 de diciembre de 2014

El despido como represalia por denunciar a la empresa

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Esta entrada resulta interesante leerla con detalle para entender en qué situación queda un trabajador cuando decide presentar una reclamación o tomar medidas contra la empresa ante las irregularidades que ésta cometa en perjuicio del trabajador.

Muchos trabajadores tienen miedo a denunciar o demandar a su empresa. El trabajador denunciante o demandante debe saber que la empresa no puede tomar represalias injustificadas contra él, lo prohíbe expresamente el art. 24 de la Constitución y el art. 17.1 del Estatuto de los trabajadores.

Por represalia puede entenderse cualquier medida perjudicial para el trabajador: el despido, una sanción, una rebaja salarial, una modificación de las condiciones de trabajo, etc.

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La empresa no puede reaccionar contra el trabajador que ha presentado reclamaciones contra la misma.  El trabajador que denuncia o demanda a la empresa está protegido por la garantía de indemnidad, y cualquier decisión perjudicial e injustificada del empresario contra el trabajador, es nula. Bien pensado lo contrario sería escandalosamente contraproducente, pues todo trabajador que decidiese reclamar algo a la empresa sería despedido injustamente por la misma, es decir, el trabajador tendría vetado su derecho a la defensa de sus intereses.

Cuando hablamos de garantía de indemnidad nos referimos a la protección contra las "decisiones del empresario" perjudiciales para el trabajador. Dentro de estas decisiones puede encuadrarse cualquiera que sea desfavorable para el trabajador, desde un despido o una sanción, hasta una modificación de las condiciones de trabajo. 

La consecuencia es que cualquier decisión tomada por el empresario contra el trabajador, cuando éste ha denunciado o demandado previamente a la empresa, se considera nula y se restablece al trabajador en las anteriores condiciones de trabajo. En caso de despido se, consideraría nulo, y el trabajador sería readmitido con abono de los salarios dejados de percibir desde el despido hasta la readmisión. En caso de sanción, la empresa debería abonar al trabajador los salarios que dejó de pagarle como consecuencia de la suspensión de empleo y sueldo. En caso de modificaciones en las condiciones de trabajo, se restablecerían al trabajador las condiciones anteriores a la modificación.


Exceptio veritatis
Ante esta regla, o mejor dicho "garantía", se le reconoce una excepción cuando la decisión del empresario esté fundada y probada

Que el trabajador goce de garantía de indemnidad no obsta que pueda hacer lo que quiera, por sentirse protegido contra la empresa. Por ejemplo, si el trabajador comete una falta disciplinaria grave, como pudiera ser el hurto, la violencia física o verbal, la embriaguez habitual, etc., el empresario podrá despedirlo, eso sí, demostrando con pruebas suficientes el motivo del despido, pues en caso de perder el juicio, el despido no sería considerado improcedente, sino nulo, y el trabajador sería readmitido, es decir, podría optar por recuperar su trabajo, siempre con abono de los salarios dejados de percibir.

Por tanto, el empresario debería demostrar suficientemente que la conducta del trabajador ha sido lo suficientemente grave como para despedirlo, o que realmente ocurren otras causas como pérdidas económicas probadas que facultan al empresario para reducir su plantilla.


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