domingo, 14 de diciembre de 2014

Bossing, acoso laboral del jefe

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Seguramente es más frecuente el acoso vertical (cuando proviene de superiores jerárquicos) que el acoso horizontal (cuando proviene de los compañeros de trabajo). Podría decirse que el bossing es la situación que sufre el trabajador cuando el jefe se pasa de la raya; ya sea el empresario o un superior directo.

En ocasiones, el jefe puede adoptar un comportamiento agresivo, vejatorio, provocador, injurioso o violento. Normalmente la razón de este comportamiento suele ser que el jefe quiere echar al trabajador, pero no pagarle la indemnización por despido, -especialmente cuando es más alta-. Es conveniente recabar pruebas (como grabaciones ocultas, email, sms, etc), y hablar con un abogado para tomar cartas en el asunto, siempre amparado por la garantía de indemnidad, que impide al empresario tomar represalias (como el despido) contra un trabajador que le ha denunciado.

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En el caso del bossing el móvil del acosador (el jefe) suele ser eliminar al trabajador, obligarle a presentar su renuncia voluntaria. ¿Qué otro motivo puede tener el jefe para acosar a su trabajador?. Cuando se trata de mobbing proveniente de los compañeros de trabajo, éstos tienen mucho más complicado al trabajador, porque no pueden despedirlo, y deben conformarse con hacerle la vida imposible al trabajador que no les caiga simpático. El jefe no suele tener ese obstáculo, ya que puede sancionar o despedir al trabajador, en cualquier momento, pero cuando media una indemnización por despido importante, mejor acosarlo para que presente la baja voluntaria.

Cuando el acoso viene por parte del empresario, al tener este un poder de dirección sobre el trabajador, tiene mayor flexibilidad y posibilidad de realizar presión, hostigamiento o conductas abusivas contra el trabajador como la desocialización del trabajador, destruir la comunicación de la víctima, vacío de responsabilidades, falta de ocupación efectiva o atribución excesiva de funciones que sobrecarga al trabajador. Este tipo de medidas pueden tener un móvil discriminatorio, especialmente si van acompañadas por otras conductas como insultos, menosprecios, humillaciones, broncas, etc.

Sin embargo, muchas veces el comportamiento del jefe acosador es agresivo e intimidatorio, llegando incluso a la amenaza en toda regla. En otros países como Canadá un sólo acto violento de suficiente gravedad se consideraría suficiente para calificarlo como acoso. Es España es necesario que la conducta con móvil contra el honor del trabajo sea reiterada y durante un periodo de tiempo más o menos prolongado. Algunas sentencias miden el acoso cuando viene sucediendo durante 6 meses, sin embargo, esta cifra debe ser necesariamente flexible, porque de lo contrario se generarían situaciones sinsentido en las que un trabajador que viene sufriendo bossing o mobbing durante unas semanas atrás, se vería obligado a soportar varios meses la misma conducta para poder tomar cartas en el asunto.

Cabe volver a insistir, en que el desde el primer momento trabajador debe recabar algunas pruebas, como grabaciones ocultas (perfectamente válidas como prueba judicial), correos electrónicos intimidatorios o vejatorios (si los hay) y tal vez convencer a algunos testigos, aunque normalmente los compañeros de trabajo no suelen testificar contra la empresa, por miedo a perder su puesto de trabajo (testigos mudos).

Cuando un trabajador denuncia a su empresa por un problema de acoso laboral, ésta no puede tomar medidas con el trabajador, de modo que cualquier sanción o despido serían considerados nulos debiendo la empresa readmitir al trabajador en las mismas condiciones de trabajo y abonarle los salarios no percibidos a causa del despido y hasta su readmisión.

Sin embargo, puede que el trabajador quiera dejar el trabajo para no tener que soportar más acoso. En ese caso puede solicitar su baja, por incumplimiento grave del empresario, y con derecho a la indemnización máxima legal y a solicitar el derecho a paro (dos privilegios que el trabajador pierde si solicita la baja voluntaria sin denunciar al empresario).

Este tipo de problemas no merece la pena soportarlos, mejor dejar el trabajo que perder la salud. El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria concedió la incapacidad permanente y absoluta a una mujer de 29 años que venía sufriendo bossing meses atrás. La víctima no podía salir a la calle sin ir acompañada debido a la angustia que sufría, de modo que estaba incapacitada para realizar cualquier tipo de trabajo, y como esta situación se prorrogó más de 18 meses, finalmente se le concedió la incapacidad permanente hasta nueva mejoría.

En cualquier caso, dada la complejidad de este tipo de conflictos es absolutamente necesario ponerse en contacto con un abogado especializado en acoso.

Y sin otro particular;
Stop mobbing.

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