jueves, 7 de agosto de 2014

Soluciones pacíficas y extrajudiciales contra el acoso

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Hace un tiempo, escribí un artículo sobre las vías judiciales que puede tomar un trabajador víctima del acoso laboral. Hoy quiero dedicar este artículo a las personas que tienen miedo o se sienten incapaces de enfrentarse judicialmente al acoso, y buscan alternativas pacíficas para solucionar el problema.

Nota: todo lo que digo en este artículo sobre el acoso moral es de aplicación también para el acoso sexual.


Primer paso: lee información sobre el acoso
Algunas veces, descubrimos situaciones increíbles en que una víctima de acoso moral o mobbing desconoce totalmente, -o no quiere reconocer-, la gravedad de su problema. La falta de información conlleva que una víctima de mobbing, conviva con este grave problema, sin saber cómo solucionarlo e incluso sin saber lo que realmente le está sucediendo.

En estos casos, la víctima se siente decaída, vacía, agotada, e incluso muestra patologías clínicas como trastornos ansioso-depresivos (ambos conjuntamente o por separado) que pueden llegar a agravarse mucho. Todo ello ocasionado por sus problemas en el trabajo, que podrían solucionarse, pero sin embargo, la víctima se muestra reacia o se niega a enfrentarse a ello, por lo cual se ciñe a soportar los problemas como si fuesen parte de su rutina, acude al trabajo cuál autómata sufriendo el hostigamiento como algo inherente a su trabajo; como un gaje del oficio.

Si estás sufriendo acoso puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de consultas.

Haz algo contra el acoso
Realmente, la víctima de mobbing puede adoptar distintas posiciones erróneas; permanecer inactiva por temor a ser despedida o calificada de problemática. No hacer nada seguramente la llevará a coger bajas laborales por problemas de ansiedad o depresión, y cuando éstos sanen, la víctima regresará a su puesto de trabajo probablemente con dos opciones erróneas en mente: seguir soportando el mobbing con cargo a su propia salud, o abandonar la empresa voluntariamente; por lo cual el acosador conseguirá lo que quería; eliminar a su víctima.

Esto no debe suceder así, de hecho, es inaceptable que suceda en estos términos. La pasividad del trabajador frente al mobbing siempre es un error, y no importan las circunstancias ni cualquier otro alegato, -pues cada situación de acoso es un mundo-, pero la realidad es que existen soluciones para todo tipo de problemas, -algunas más pacíficas que otras; la negociación o diálogo con la empresa para atajar el problema, protocolos internos contra el acoso, la extinción voluntaria del contrato con indemnización, la demanda o la querella-, que deben aplicarse por el bien del trabajador y de su salud psicológica y física.


El acoso como riesgo psicosocial
Las empresas tienen la obligación de prevenir, vigilar e intervenir en casos de acoso moral o sexual. Las leyes en materia de prevención de riesgos o de igualdad entre mujeres y hombres imponen protocolos de actuación y medidas para prevenir y combatir el acoso moral o sexual, que la empresa debe poner en funcionamiento so pena de ser sancionada si no lo hace. Los Convenios Colectivos también recogen protocolos en el mismo sentido. (Para más información sobre protocolos puedes leer este artículo).

Así, el diálogo con la empresa es el primer paso para combatir el problema. El trabajador siempre por escrito y con prueba de recepción (firma, sello, etc) debe presentar una queja o una denuncia dirigida a la empresa por el acoso (¿por qué por escrito?: garantía de indemnidad). La empresa está obligada tomar las medidas necesarias para ahuyentar al acoso y al acosador.

El Juzgado de lo Social de Guipúzcoa secundó una medida que trasladaba de centro a la Directora de enfermería de Cruz Roja Española que había creado mal ambiente, reconociendo que "lograr la paz laboral puede ser fundamental para la empresa y sus trabajadores. Por ello las medidas que se puedan tomar para alcanzar este fin, son bienvenidas por la Justicia."

Fracasado el diálogo con la empresa, cruzaremos otros puentes si es preciso.


Tengo miedo a que me despidan
Muchas personas tienen miedo a denunciar el acoso por miedo a ser despedidas, sin saber que precisamente cuando se formula una queja o denuncia contra el acoso, el trabajador queda blindado frente a las represalias de la empresa. No se puede despedir a un trabajador que presenta una queja o una denuncia contra la empresa, es la llamada "garantía de indemnidad".

En caso de despido, éste sería declarado nulo, y la empresa sería condenada a readmitir al trabajador, pagando los salarios dejados de percibir.

Por este motivo es importante contactar con un abogado para que presente un escrito / burofax en la empresa poniendo en conocimiento a empresario de la situación y de la intención de tomar medidas para solucionarlo. La garantía de indemnidad no funciona solo cuando el trabajador demanda en el juzgado, sino antes, desde el momento en que decide tomar medidas para solucionar sus problemas laborales.

Si sufres una situación de acoso en el trabajo, ponte en contacto con nosotros a través del formulario de consultas.


Conclusiones
En cualquier caso, la información es la piedra angular de la solución. Debemos preguntarnos muchas cosas sobre el mobbing, debemos entender el fenómeno, debemos conocer las posibles soluciones, y debemos por último, actuar en consecuencia.

No solucionar el mobbing es una grave imprudencia, en parte económica, pero en especial para nuestra salud. Los trastornos psicológicos causados por el mobbing se sedimentan progresivamente en el trabajador, desgastándolo en todos los aspectos, y su salud acusa daños que en ocasiones pueden ser irreversibles. Por tanto, ante una situación de acoso, hay que poner tierra de por medio.

1 comentarios:

  1. Le resumo la situación por la que paso. En mi centro de trabajo se negocia un ERTE laboral, negociado entre el comité de empresa y técnicos de RRHH. Este, no se ajusta a la realidad del centro (el ERTE tenía que haber sido de mayor % para ser factible).
    Yo presto servicios como Mando intermedio, cunado desde RRHH, analizan la situación del Centro, comienzan las presiones (con todo el desgaste anterior de un año de negociaciones en las cual no participaba ni la Directora del Centro ni yo). Teníamos que reducir la presencia física de trabajadores del Centro. Yo comienzo a realizar lo que medianamente puedo, pero ellos exigen más y más, con lo cual el día 28 de abril, se persona en el centro una compañera mía, con el PRETEXTO de ayudarme. Comienzan las presiones, denegando YO, licencias retribuidas a los trabajadores, posteriormente se concedían por parte de RRHH. A finales de Mayo, regresa de nuevo al centro mi compañera acompañada de otro profesional. Estas comienzan a infravalorarnos y comentar que el Centro no funciona bien, que desde nuestra central comentan que los datos no cuadran, conclusión tenemos que reducir más la presencia física diaria de trabajadores, pero al menor coste....o sea sin despidos. Estas señoras emiten un informe al Director de zona, en el que nos dicen las tareas que cada profesional tenia que asumir y que los datos de personal no cuadra.
    Presión, presión y más presión cuando en realidad poco podíamos hacer, con un ERTE mal planteado y sin la posibilidad de despedir. Intento, junto con la Dirección del Centro, ajustar la plantilla no cubriendo nada, ni licencias, ni bajas laborales, ni vacaciones .....( A todo esto hay que añadir el malestar del personal laboral). Aún tomando estas medidas las cuentas siguen sin cuadrar...
    A mediados de Junio llegan nuestras salvadoras!!!!! Supuestamente venían a ayudarnos, nos dijeron....yo lo creí en un principio, pero no fue así. Me hacían denegar licencias retribuidas a los trabajadores, que posteriormente mi compañera concedía. Al Comité de Empresa nos lo pusieron en contra, nos ignoraban, a mi me prohibían que me dirigiera a ningún trabajador, ni hablarles ni siquiera. En solitario me llegó una compañera a apretarme el brazo y prohibirme el echo anteriormente mencionado. Todo esto tuvo lugar en un mes mal contado. ¿Esto es acoso?. Por ultimo mi Director de zona me comento, sin testigos ni escritos, mi cambio de categoría a una inferior, y la misma acción se realiza con la Directora.
    En al actualidad nos encontramos de baja por enfermedad común, la Directora de Centro y yo, sufriendo una severa depresión y ansiedad. ¿esto es acoso????
    Este cambio de categoría se me comunica el día 3 de julio, posteriormente, cuando mas o menos reacciono, ya que me hunden psicológicamente, me pongo en contacto con un abogado al cual le explico lo anteriormente expuesto. Este me aconseja que demande, a lo cual le indico que no he firmado ningún documento con dicho cambio de categoría. Este insiste en demandar, lo cual realizo. A los tres días de formular la demanda me persono en el centro a recoger mi nómina y ¿cual es mi sorpresa???, sigo apareciendo con mi misma categoría. Ante esto me quiero volver loca...el abogado no me coge el teléfono durante dos días, con lo cual contacto con otro para retirar la demanda. Después de todo esto me hundo mucho más, ya que llego a desconfiar de todo el mundo necesitando realmente ayuda. Actualmente me realizan revisiones en la Mutua y soy atendida semanalmente por la psicóloga de esta, pero no mejoro, no duermo, tengo pesadillas y sobresaltos en la noche. Esta señora que realiza las funciones de directora, ya que la del centro de encuentra de baja, lanza bulos continuos, "han realizado una mala gestión, se han quedado con dinero, los calendarios laborales estaban mal........ES más se permite el lujo de dar datos de mi causa de baja laboral en una reunión con todos los trabajadores.










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