martes, 5 de agosto de 2014

Solicitar la Incapacidad Permanente

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No siempre la vida nos ofrece la mejor fortuna. Inevitablemente una enfermedad o un accidente, (ya sea o no de trabajo), pueden invalidar a una persona e impedirle que siga realizando su trabajo o ejerciendo su profesión.

En ocasiones, una Incapacidad Permanente viene derivada de una Incapacidad Temporal anterior, durante la cual el trabajador se somete a un tratamiento médico con vistas a una posible mejora o recuperación.  A los 12 meses se realiza una Inspección Médica, que puede prorrogar 6 meses más la baja. El periodo máximo por incapacidad temporal no puede superar los 18 meses. 

Agotado el periodo máximo de la Incapacidad Temporal, el trabajador debe volver al trabajo o solicitar la Incapacidad Permanente, de acuerdo con su estado de salud.

Si está pensando en solicitar una incapacidad permanente, deje que uno de nuestros abogados le ayude durante el camino. Puede realizar su solicitud mediante el formulario de consultas (pinche aquí).

Usted podrá optar a uno u otro tipo de pensión económica, de acuerdo con su grado de invalidez para realizar su trabajo u otros trabajos distintos.

Los tipos de Incapacidad Permanente (IP) son los siguientes:
- Incapacidad parcial para la profesión habitual.
- Incapacidad total para la profesión habitual.
- Incapacidad absoluta para el trabajo.
- Gran invalidez.

A medida que el grado de invalidez aumenta, también aumenta la pensión económica a la cual se tiene derecho.

Proceso para el reconocimiento de la Incapacidad Permanente
En algunos casos, la primera fase que debe superar el trabajador es agotar el periodo máximo de la Incapacidad Temporal (IT), puesto que durante ese periodo el trabajador estará sometido a un tratamiento médico para intentar lograr una recuperación o mejora. Será en caso negativo, cuando no haya mejora durante la IT , que el trabajador deberá plantearse solicitar la Incapacidad Permanente (IP).

No solo los trabajadores pueden optar al reconocimiento de la IP. Nada impide que cualquier persona  "no trabajadora" solicite una IP siempre que sufra una invalidez, aunque no esté dado de alta o asimilada en la Seguridad Social.

El obstáculo burocrático primero, consiste en formular una solicitud ante el Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), en la cual, el interesado deberá realizar una descripción de su invalidez –junto con los informes médicos que tenga en su posesión- y hacer una declaración de algunos otros datos personales, familiares y económicos: sus rentas y las de su familia, número de miembros sin ingresos, etc.

Presentada esta solicitud y realizadas las entrevistas pertinentes, al cabo de unos meses, el interesado recibirá su resolución, reconociendo o desestimando la solicitud. En caso de respuesta negativa, no debe caerse en el desánimo, puesto que muchas incapacidades se deciden y consiguen en los Juzgados, con la ayuda de un perito médico.

No obstante, antes de acudir al Juzgado, la Ley obliga a presentar una reclamación previa al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que probablemente mantenga el mismo criterio que el EVI, pero como decimos, hasta agotar la vía judicial, no hay nada perdido. Presuntamente, los criterios de la Administración Pública (EVI e INSS) responden a la voluntad política del Ministro de Trabajo de turno, y del estado de las arcas de la Seguridad Social.

Los Juzgados funcionan a otro ritmo diferente que la burocracia, y la solución para solventar los resultados en el EVI y el INSS, es presentar una demanda judicial, que resulta económicamente asequible ya que no necesita procurador, no hay obligación de pagar tasas judiciales, y la condena en costas es prácticamente imposible.

En el Juzgado resulta recomendable contratar a un perito médico que explique y describa al Juez las limitaciones que sufre el trabajador para desarrollar sus funciones en el trabajo.

Tras finalizar los trámites y conseguir la incapacidad, el trabajador (o cualquier persona que sufra invalidez) obtendrá un grado de incapacidad permanente, que le permitirá cobrar una pensión hasta la edad de jubilación (salvo en el caso de la incapacidad parcial). Cuando el trabajador alcance esa edad, su pensión para a ser “por jubilación”, aunque las condiciones económicas no variarán ni un ápice, y además, no se practicarán retenciones del IRPF.

Claro que durante la etapa, el pensionista puede sufrir un agravamiento de su estado, en cuyo caso, deberá realizarse una nueva solicitud para adaptar su pensión a su estado de salud. Lo mismo ocurre en caso de mejoría, el trabajador podrá rebajar su pensión o volver al trabajo, cuyo puesto habrá quedado reservado por dos años.


Pensiones económicas según tipo de incapacidad
Las incapacidades permanentes están clasificadas en cuatro tipos según su gravedad y, dependiendo del nivel de incapacidad que sufra el trabajador, pueden obtenerse mayores prestaciones económicas mensuales (12 + 2 pagas).

1. Incapacidad Parcial para la profesión habitual
El rendimiento del trabajador se reduce en más del 33%. El trabajador tiene dificultades para realizar sus funciones con normalidad, pero no está impedido para realizar las tareas básicas de su puesto de trabajo.

Esta incapacidad da derecho a una indemnización de 24 mensualidades por cuantía igual a la que se estaba cobrando con anterioridad a la incapacidad.

2. Incapacidad Total para la profesión habitual
El trabajador debe estar impedido para realizar cualquier labor o tarea en su puesto de trabajo, pero a la vez, puede dedicarse a otras profesiones u oficios para las cuales la incapacidad no sea un impedimiento.

La pensión correspondiente en este caso es del 55%, con excepción de los mayores de 55 años que tengan dificultades para volver a acceder al mercado laboral, en cuyo caso puede solicitarse un 20% más.

3. Incapacidad Permanente Absoluta para el trabajo
El trabajador está completamente impedido para seguir realizando cualquier trabajo, ya sea su oficio habitual u otro.

Eso le da derecho a un 100% de pensión por incapacidad.

4. Gran invalidez
Se trata del nivel más alto de incapacidad, cuando el incapacitado no puede realizar ningún trabajo, y precisa ayuda de otra persona para poder realizar actos normales y cotidianos como comer, desplazarse, vestirse, etc.

La pensión es del 100% añadiendo además, un incremento suficiente para compensar la dedicación del cuidador al inválido. La citada compensación debe ser superior al 45% de la pensión del gran inválido.


Por accidente de trabajo
Llegado el caso que la incapacidad ocurra debido a un accidente de trabajo o enfermedad profesional, en la cual el empresario tenga culpa por negligencia o inobservancia de las normas de seguridad y previsión de riesgos, la cuantía de la pensión podrá incrementarse hasta un 50%, que pagará el empresario a su cargo.



¿Quiere solicitar una Incapacidad?
Puede solicitar ayuda a uno de nuestros abogados colaboradores, utilizando el buzón de consultas.



1 comentarios:

  1. después de 18 meses quiero el alta medica. como se hace

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