sábado, 30 de agosto de 2014

Faltas de puntualidad en el trabajo

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A muchas personas les cuesta levantarse por la mañana, y eso provoca faltas de puntualidad, lo cual en el ámbito laboral puede llegar a tener consecuencias tan nefastas como el despido disciplinario. Tampoco les resulta fácil ser puntuales a los trabajadores que viven en un área metropolitana, como Barcelona y alrededores, y tienen que cruzarse 20 kms de Ronda a las 8:00 am, lo cual en días de atasco puede llevarles más de una hora.

El propio Estatuto de los Trabajadores, reconoce que las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad en el trabajo, son una causa de despido disciplinario. Los Convenios colectivos también lo recogen.

No obstante, siendo el despido disciplinario la sanción más grave que se le puede imponer al trabajador, que además queda despojado de cualquier indemnización, hay que trazar los límites para el uso de esta modalidad de despido, pues como siempre defendemos en Laboroteca, los empresarios no pueden despedir a la ligera, sino que los hechos infractores consumados por el trabajador deben ser "graves" (de gravedad suficiente) y "culpables" (el trabajador conocía y sabía) y demostrados por la empresa.

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Faltas esporádicas de puntualidad
No sería procedente el despido de un trabajador que comete faltas eventuales de puntualidad (esporádicas, accidentales, ocasionales...), es decir, no repetitivas ni constantes. Deben ser los Convenios colectivos los que establezcan cuantas faltas de puntualidad se consideran de gravedad suficiente para despedir a el trabajador sin pagarle indemnización alguna. En caso de que los convenios no digan nada al respecto, será el Juez quien deberá interpretar si la gravedad y culpabilidad son suficientes para justificar el despido disciplinario.

Por ejemplo, el Convenio colectivo de autoescuelas, en su sistema de infracciones y sanciones, establece lo siguiente:
- 4 faltas de puntualidad en 30 días, falta leve.
- Entre 5 y 9 faltas de puntualidad en 30 días, falta grave.
- Más de 9 faltas de puntualidad en 30 días, falta muy grave (ésta justificaría el despido).

Así pues, este Convenio deja pocas dudas sobre la gravedad de las faltas de puntualidad, sin embargo, restaría analizar otros aspectos relacionados con la culpabilidad del trabajador.

A falta de un baremo exacto como el anterior, los Juzgados y Tribunales españoles en distintas opiniones consideran suficientes para justificar el despido más de diez faltas en el periodo de un mes, quince faltas en el periodo de tres meses, diecisiete faltas en seis meses..., así como también evalúan la intensidad de éstas (no es lo mismo llegar 10 minutos tarde que 1 hora).

Estos pequeños detalles son de importancia esencial para el trabajador que se juega una indemnización, especialmente cuando éstas pueden ser de varios miles de euros.


Faltas de puntualidad toleradas por el empresario
Tampoco sería procedente el despido de un trabajador cuyas faltas de puntualidad son conocidas y consentidas por el empresario, que durante varios meses o años, no sanciona ni amonesta al trabajador, sin embargo, llegado el día, repentina e inesperadamente le noquea con un despido disciplinario. (Ver sentencia)

En los casos que las faltas de puntualidad vienen de antiguo, el empresario debería imponer como mínimo una amonestación o advertencia por escrito al trabajador, antes de despedirlo, pues de lo contrario, podría entenderse que el empresario que en principio toleraba, hace uso de las faltas de puntualidad del trabajador como una herramienta rápida para amortizar su puesto de trabajo, siendo la verdadera causa no las faltas de puntualidad, sino otra distinta (pérdidas económicas o cambios organizativos, por ejemplo, que gozan de una indemnización de 20 días por año trabajado). Ello sería una transgresión a la buena fe contractual, y el despido sería improcedente.


Sistemas de control
Algunos empresarios utilizan sistemas de registro de entradas, donde los trabajadores deben fichar a su entrada en el trabajo, de forma que queda registrada la hora exacta de su entrada.

Este registro supone la prueba esencial de las faltas de puntualidad ¿cómo sino van a justificarse? los compañeros de trabajo testificaran cualquier cosa con tal de no arriesgar su empleo, por tanto, están contaminados y el juez lo sabe. Podrían ser entonces clientes o proveedores quienes testificasen las faltas de puntualidad. 

Para trabajadores de oficinas y despachos, el registro de actividad del ordenador también podría ser un indicador, si fuese peritado debidamente.



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