jueves, 21 de agosto de 2014

Cómo me afecta ser falso autónomo

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El fraude de falso autónomo está muy extendido hoy en día debido a la incidencia de la crisis económica, y al afán empresarial por ahorrar costes laborales. Lo sufren, informáticos, transportistas, abogados, periodistas, fontaneros, profesores de academias, y especialmente comerciales, de hecho resulta una rara avis encontrar a un comercial de puerta fría que no trabaje como falso autónomo.


El fraude de falso autónomo consiste en obligar a un trabajador por cuenta ajena a darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y a pagar las cuotas correspondientes, -bajo amenaza en caso de no hacerlo, de no contratarle o de echarlo a la calle-. De esta forma el empresario se ahorra las cuotas empresariales a la Seguridad Social (el 30% del salario aprox.) aparte de eliminar otros derechos como indemnizaciones por despido, vacaciones retribuidas, pagas extraordinarias, etc.

Podríamos listar todas las ventajas y desventajas de los trabajadores autónomos, y seguidamente hacer lo mismo con los trabajadores por cuenta ajena. Caeríamos en la cuenta de que ambos tienen características que se oponen frontalmente, las condiciones de trabajo son opuestas; es decir, mientras un trabajador autónomo paga íntegramente sus cuotas a la Seguridad Social, el trabajador por cuenta ajena sólo paga un pequeño porcentaje, por otra parte, al tiempo que se despoja al trabajador autónomo de derechos laborales como las vacaciones y otros descansos, las pagas extraordinarias, etc., tampoco se le puede exigir el cumplimiento de un horario y a unas condiciones de trabajo y de organización impuestas por el empresario.

Un autónomo no está sometido a las decisiones de mando del empresario, un trabajador por cuenta ajena sí. El trabajador autónomo puede realizar su trabajo él mismo o encargárselo a otra persona, no es obligada su presencia, aún menos obedeciendo a un horario y en el centro laboral y bajo las dependencias del empresario.

Queda claro que ambos regímenes de trabajo se diferencian, sin embargo el falso autónomo recoge todo lo malo; a la vez que paga sus cuotas a la Seguridad Social y realiza sus retenciones y declaraciones a Hacienda, se ve sometido al poder de organización y dirección del empresario (horario, condiciones, etc). También asume el riesgo de su trabajo, pero no el beneficio, pues el empresario se queda con los frutos de su labor. No tiene derecho a vacaciones retribuidas, ni pagas extraordinarias, y por descontado, ni hablar de indemnización por despido. Y muchas otras condiciones desfavorables que podríamos incluir en esta nefasta forma de trabajo.

Lo malo es que con la que está cayendo, cualquiera se pone gallito contra la empresa. Así que lo inteligente cuando un trabajador se encuentra en esta situación, es seguir trabajando, cobrando todos los meses y demandar a la empresa cuando convenga –ya sea antes o después del despido-. En caso de declararse la existencia de ‘laboralidad’ de la relación entre empresario y trabajador autónomo, éste sería considerado trabajador por cuenta ajena, es decir, se regularía su situación con efectos retroactivos y el trabajador obtendría todos los derechos –no prescritos- inherentes al trabajo por cuenta ajena.

Eso mismo hizo un falso autónomo contratado por el conocido diario digital El Confidencial. Lo que comenzó como una relación de colaboraciones entre el periodista y el diario, terminó siendo una relación laboral en el que el trabajador (bajo el régimen del falso autónomo) trabajaba de Redactor, obedeciendo un horario más o menos estable, teniendo asignado un puesto de trabajo en las oficinas de redacción (mesa, ordenador, etc), y en general, trabajando como cualquier otro. El Juzgado de lo Social nº 2 de Madrid, condenó a la empresa que integra al diario, a pagar al periodista una indemnización por despido de 15.331,35 €. Una indemnización que –como es obvio-, se calculó de la misma manera que a cualquier otro trabajador por cuenta ajena, porque eso era precisamente el periodista, aunque los papeles dijesen lo contrario.

Lección que por cierto, El Confidencial aprendió bien.

Una demanda favorable de este tipo sería suficiente para presentar una reclamación a la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social, y recuperar las cuotas de autónomo pagadas indebidamente durante los últimos cuatro años –esto se traduce en una buena cantidad de dinero-.

A todo ello, es necesario distinguir el falso autónomo de la figura del TRADE o Trabajador Económicamente Dependiente, que es aquel autónomo que factura un 75% a un mismo cliente, pero que sin embargo, no está bajo el poder de dirección y organización del mismo.


Si eres falso autónomo y quieres plantearnos tus problemas laborales, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de consultas.


1 comentarios:

  1. Hola,
    Tengo unas dudas
    He trabajado para Norte Hispana como comercial seguros puerta fria, como autonomo, a los 5 meses de patear la ciudad me han detectado un espolón y una fascitis plantar, que me viene de andar tanto. En julio termino de trabajar con ellos pero no me pagan las comisiones que según las polizas que había hecho me pertenecia. Mi pregunta es se puede aún denunciar o es tarde.
    tengo nominas y varios papeles de la empresa y la couta de autonomo pagada
    gracias

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