jueves, 17 de julio de 2014

Despidos objetivos fraudulentos o de poca ética

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A través de un despido objetivo, el empresario puede deshacerse del trabajador por cualquiera de las causas legalmente señaladas (pérdidas económicas, causas organizativas, etc), y pagarle una indemnización reducida de 20 días por año trabajado, con un tope de 12 mensualidades. Si el despido objetivo no está suficientemente justificado, debe evaluarse la posibilidad de que sea improcedente, y por tanto al trabajador le corresponda más del doble de la indemnización percibida 45/33 días por año trabajado con topes de 42/24 mensualidades. 

Esto en términos prácticos, la diferencia es una indemnización por "despido objetivo procedente" de 6.500 € por 10 años de trabajo, contra una indemnización por "despido objetivo improcedente" de 13.500 € por un periodo idéntico de años trabajados. Como decimos, más del doble de dinero, por lo cual, hay que llamar a un abogado y asesorarse. 

A tal efecto, tenéis a vuestra disposición el formulario de consultas, y nosotros tenemos abogados colaboradores por toda España.

Si quieres más generalidades sobre despidos objetivos y sobre su procedencia o improcedencia, puedes leer este otro artículo, porque en este artículo voy a centrarme en hablar de algunos casos de despidos objetivos fraudulentos o de poca ética por parte del empresario.


Despidos objetivos fraudulentos
Es posible que el empresario decida alegar pérdidas que realmente no existen, para realizar un despido objetivo fraudulento para pagar menos indemnización al trabajador. 

Sería por ejemplo el caso de un grupo de empresas, formado por 5 sociedades mercantiles (empresas) pertenecientes al mismo empresario total o parcialmente. El empresario podría contratar a trabajadores desde una sociedad (empresa), e intentar imputar los beneficios a otra sociedad mercantil (empresa), de modo que podría crear una ficción de pérdidas contables en la empresa que tiene contratados a los trabajadores que le permitiría despedir a los trabajadores por la vía disciplinaria, siendo estas pérdidas inexistentes, porque realmente los beneficios se imputan a otra empresa.

También es posible que una empresa derive capitales hacia el extranjero (paraísos fiscales) mediante mecanismos oscuros que impiden a nuestra Hacienda Pública controlar correctamente la contabilidad de las empresas y sus posibles beneficios. Mientras nadie pueda garantizar la seguridad en los movimientos de capitales para evitar las evasiones, tampoco puede asegurarse que la empresa no utilice esas técnicas para imputarse pérdidas y despedir a trabajadores de su plantilla -como denuncia Hervé Falciani, el ingeniero informático ex empleado de un famoso banco suizo- opinión que yo también comparto.

En este sentido a quien le guste profundizar puede leer la obra Why coorporations choose Delaware.


Despidos económicos razonables
Anteriormente a la Reforma Laboral de 2012, los jueces evaluaban el despido objetivo por causas económicas, para comprobar si el despido era razonable, por tanto, si una empresa tenía pérdidas durante tres trimestres consecutivos, pero igualmente sus beneficios eran abundantes, (en ocasiones de millones de euros), el juez decretaba que el despido objetivo no era razonable y por tanto improcedente, y condenaba a la empresa a pagar al trabajador la indemnización por despido improcedente 45/33 días por año trabajado (la cantidad máxima).

Pero llegada la reforma, estos requisitos desaparecen, y la empresa ya no tiene que razonar el despido, por tanto, si durante tres trimestres la empresa pasa de ganar 40 millones de euros, a ganar 39 millones de euros, se pueden cargar a Pepe de forma totalmente legal, mientras el empresario se compra otro chalet.


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