lunes, 5 de mayo de 2014

El suicidio reconocido como accidente de trabajo

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Cuando el nexo entre el trabajo y un suicidio es el estrés laboral -burn out- o el acoso moral -mobbing-, debe declararse como accidente de trabajo. Claro está que demostrar con claridad ese vínculo no es fácil, sin embargo a veces se consigue. En primer lugar habría que demostrar el nexo entre el suicidio y el estado psicológico de la víctima, y en segundo lugar, debe demostrarse que esa patología psicológica viene originada por el trabajo.

Así ha sucedido en una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que reconoce como accidente laboral el suicidio de un agente forestal, que fue encontrado colgado en un árbol junto con dos notas, una dirigida a sus superiores. En la carta se refería a un incendio producido en Calvinyà, que según manifestaba había roto su vida y la de su familia. Su hijo testificó en la vista del juicio que "estaba muy nervioso por el trabajo, y que por las noches no dormía". "Tenía mucho miedo a las sanciones que pudiera sufrir por la responsabilidad en el incendio, tenía miedo a perder su buena reputación e ir a la cárcel". 

La viuda interpuso demanda en su nombre y en la de sus hijos menores de edad, contra Asepeyo y la Generalitat de Cataluña, que tras la condena impuesta en el fallo de la sentencia deberán abonar la pensión de viudedad, las pensiones de orfandad a sus hijos menores, además de una indemnización.

Si bien el suicidio es un acto voluntario, puede darse por una situación de "estrés laboral o trastorno mental", y no debe pasarse por alto que los riesgos psicosociales están en constante incremento -y seguirán incrementándose-, siendo ya son la cuarta causa detonante de los procesos de incapacidad temporal.

El primer suicidio reconocido como accidente laboral ocurrió en 1970, cuando entonces no existían precedentes similares. El pasado 2013 se reconoció como tal, el suicidio de un conductor de autobuses de Sevilla que se quitó la vida estando inmerso en un proceso judicial contra la empresa.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales reconoce al trabajador el derecho a la protección e impone a la empresa la obligación de proteger al trabajador frente a los riesgos laborales que pueden suceder en el trabajo, incluyendo por supuesto, los riesgos laborales.

Algunas empresas, a las que les viene impuesta la obligación por Reglamento, Convenio Colectivo o resolución de la Autoridad Laboral, tienen Protocolos de actuación contra los riesgos psicosociales, en especial el acoso moral o acoso sexual, y que recoge los cauces para poner solución al problema.

Para empresas que no tengan previsto el citado protocolo, pueden y deben contratar un servicio ajeno de riesgos laborales, que a su vez realice las correspondientes mediciones sobre los riesgos psicosociales, habitualmente mediante encuestas anónimas que evalúan el clima laboral, la hostilidad, etc.


Recordad que podéis realizar vuestras consultas utilizando el formulario de consultas (aquí)y que también podéis contratar los servicios de un abogado de tu ciudad (aquí); tenemos colaboradores en casi todos los puntos de España.

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