lunes, 28 de abril de 2014

Suspensión de empleo y sueldo

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Una sanción frecuente en el ámbito laboral es la de empleo y sueldo. Es cierto que no se puede imponer al trabajador una multa económica, pero sí que se le puede privar del empleo y del salario cuando su conducta ha supuesto una infracción de carácter grave o muy grave.

Sancionar al trabajador entra dentro del poder disciplinario del empresario.

En todo caso, las sanciones impuestas por el empresario deben ser racionales y proporcionales. En ocasiones este poder disciplinario del empresario se ejerce de forma abusiva o como estrategia para despedir posteriormente al trabajador por acumulación de sanciones, o lo que es incluso peor, una estrategia de acoso laboral, que tiene por objeto hacer dimitir al trabajador de su puesto de trabajo.

También puede ocurrir que los hechos sean ciertos pero el empresario haya graduado mal la sanción impuesta, y ésta sea desproporcionada. En ese caso el trabajador también podría recuperar el salario del que ha sido suspendido.

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Impugnar la sanción del empresario
En cualquier caso, siempre está abierta la posibilidad de impugnar una sanción, es decir, recurrirla, en primer lugar frente al SMAC, y si no se llega a un acuerdo -lo cual es bastante probable, porque mala mosca tiene que picarle al empresario para que cambie de criterio-, posteriormente hay que recurrir a la vía judicial.

Es conveniente recurrir,  pues cabe recordar que una sanción puede ser una tarjeta amarilla, y el precedente de un despido. Si las sanciones adquieren firmeza y no son recurridas el resultado puede ser el despido disciplinario sin indemnización.

Existen también casos de acoso laboral, en que el empresario intentará tendenciosa y sistemáticamente golpear al trabajador, y una de las mejores herramientas a su alcance, es el poder disciplinario. Llegado el caso hay que ponerse en manos de un experto y saber como reaccionar, pues el proceder de la empresa, busca eliminar al trabajador (tal vez para no pagarle indemnización), daña su salud psicológica y también puede ensuciar su expediente y motivar un despido disciplinario (si el trabajador no se da la baja voluntaria antes).


Ganar un juicio contra la sanción
Si la sanción es declarada ilícita por un juez, -porque no se acreditan los hechos imputados, o porque éstos no son suficientemente graves o no se consideran falta disciplinaria-, el empresario tiene la obligación de abonar los salarios que el trabajador ha dejado de percibir.

Si lo que ocurre es que la sanción es revocada en parte, porque el empresario se ha excedido en la calificación de los hechos, también resultan abonables aquella parte de los salarios por los que el trabajador haya sido penado en exceso.

Existen otros parámetros indemnizables como pueden ser el desprestigio profesional que le causa la sanción al trabajador, la trascendencia social, -imaginemos un falso caso de acoso sexual-, los daños morales o psicológicos, -por ejemplo una depresión-, etc. Ahora bien, para que se reconozca una indemnización por daños morales o personales, debe concurrir una cierta transcendencia probatoria. 


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Si queréis saber más sobre sanciones, podéis vistar este artículos: Potestad disciplinaria del empresario.

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