sábado, 26 de abril de 2014

¿Falso Autónomo o TRADE?

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En época de crisis el fraude de los 'falsos autónomos' está en auge. No son pocas las empresas que sólo ofrecen trabajo a personas dadas de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), para ahorrase buena parte de los costes laborales. O lo que incluso es peor, despide a trabajadores por cuenta ajena para contratar autónomos, aun incluso a los mismos trabajadores una vez dados de alta en el RETA.

Con la aparición de la figura del Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente, lo que se conoce como TRADE surgen las dudas en cuanto a las limitaciones de éste y el falso autónomo. En realidad, no surge ninguna duda, sino que algunas personas lo confunden, pero dejarán de hacerlo cuando lean lo que se expone a continuación.

Pero antes de empezar, como siempre recordad que podéis realizar vuestras consultas utilizando el formulario de consultas (aquí)y que también podéis contratar los servicios de un abogado de tu ciudad (aquí); tenemos colaboradores en casi todos los puntos de España. ¿Eres falso autónomo? Envíanos un mensaje y te llamamos gratis.


Diferencia entre 'falso autónomo' y TRADE
En términos generales el TRADE es el trabajador autónomo que factura a una empresa más del 75% de sus ingresos, pero conserva su autonomía e independencia. En cambio, el falso autónomo, es aquel trabajador que está ligado a la empresa por una relación laboral encubierta bajo un contrato mercantil en el que figura como autónomo, sin embargo, de autonomía nada, porque trabaja bajo la organización y dirección de la empresa, sin importar el porcentaje de los ingresos que facture a esa empresa, o que trabaje con otras empresas. Una persona puede tener varios trabajos y en unos ser autónomo y en otro ser trabajador por cuenta ajena, lo importante son las características de dependencia y ajenidad 


Obligaciones fiscales y sociales del 'falso autónomo'
Es una figura muy utilizada para la contratación de comerciales, informáticos, transportistas, profesores, abogados, agentes de seguro, etc. El trabajador es contratado por una empresa con la condición de ser dado de alta en autónomo (RETA), de forma que asume como obligación propia el pagar la cuota mensual de autónomo, así como darse de alta en un epígrafe del Impuesto sobre Actividades Económica (IAE) y presentar las declaraciones trimestrales de IRPF e IVA y las correspondientes liquidaciones. Esto a la empresa le viene de perlas, porque obviando las posibles bonificaciones a la contratación, se ahorra aproximadamente un 30% de cuotas empresariales a la Seguridad Social; y además, no paga un duro a los trabajadores por su despido, no les retribuye las vacaciones (ni tiene obligación de concedérselas), tampoco las pagas extraordinarias, ni cualquier obligación propia que tienen las empresas con sus trabajadores. A mayor abundancia, el falso autónomo verá rebajados sus derechos a la prestación por desempleo y a la  futura pensión por jubilación.


¿Qué obligaciones laborales tiene un 'falso autónomo?
Las obligaciones de un autónomo respecto a la empresa que les contrata son básicamente dos: realizar el trabajo encomendado y entregarlo en plazo.
No obstante, los 'falsos autónomos' son de esa condición por estar sometidos al poder organización y dirección de una empresa: esto significa que la empresa les marca los horarios, les hace trabajar en sus dependencias, bajo sus condiciones de trabajo, utilizando sus materiales, no puede faltar al trabajo, etc.


¿Cómo funciona en la práctica?
Este fraude no es moco de pavo, ya que algunas empresas son realmente profesionales de esta estafa: por ejemplo, aquellas que contratan a jóvenes comerciales de 'puerta fría', les hacen firmar un contrato que no saben ni lo que pone, e incluso pueden presentar algunas declaraciones a Hacienda del IRPF e IVA, de forma que el 'falso autónomo' adquiere obligaciones que no conoce, como realizar por él mismo esas declaraciones, pagar las liquidaciones y cuotas a la SS, presentar la declaración de la renta, etc. El autónomo puede ir a Hacienda un año después y encontrarse con varias sanciones y recargos por infracciones en materia fiscal.

En ocasiones las evidencias son claras: pedir permiso a la empresa para ir al médico, solicitar una reducción de jornada o un cambio de horario, trabajar en el centro de trabajo junto a otros compañeros, etc.


Solución al problema
Cuando existe una relación laboral encubierta por un contrato mercantil, -o por lo menos se presume su existencia-, lo correcto es denunciar a la Inspección de Trabajo, o en caso de despido, demandar. Las claves principales en las que se debe sustentar el fondo de la demanda están en el art. 1 y 8.1 del ET. De esta forma una sentencia declarará la existencia de laboralidad, y con todo lo que ello supone: lo defraudado hasta el momento (o parte de ello) volverá a su statu quo, es decir, a su estado original y legal del que nunca debería haberse desviado.

El trabajador despedido recibirá la correspondiente indemnización, tendrá derecho a cobrar el paro y el empresario deberá abonar las cuotas a la Seguridad Social dejadas de ingresar. Con la sentencia favorable en mano, se acude a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social solicitando por vía administrativa la devolución de las cuotas de autónomo de los últimos 4 años.

Para más consultas, por favor, utilizad el formulario de consultas (aquí).

PD: Para aquellos que os preguntéis que tiene que ver la imagen de este artículo con su contenido; la respuesta es nada, sencillamente; me ha gustado. Au revoire.

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