jueves, 13 de marzo de 2014

Condena por acoso laboral (mobbing)

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Últimamente me estoy aficionando a comentar sentencias reales, porque al fin y al cabo, son el resultado en la vida real, de la aplicación de los derechos laborales, y de esta forma el lector puede entenderlos mejor. No es la primera vez que expongo un caso real de mobbing, en esta entrada podréis oír una grabación real de acoso.

Así pues, hoy toca hablar de un caso real, ocurrido en Madrid, en que se condena a una empresa a pagar a un trabajador la indemnización de 153.468'42 euros, por considerar la existencia de acoso laboral contra el trabajador.

Antes de empezar, recordaros que si queréis que un abogado de vuestra ciudad os asesore y os defienda en procesos de acoso laboral o mobbing, sólo tenéis que escribirnos utilizando este formulario (aquí); tenemos colaboradores en casi todos los puntos de España.

Se trata de la misma piedra en la que caen muchas empresas, cuando coaccionan a un trabajador de unos 61 años a que se acoja a la jubilación parcial, para quitarse un muerto de encima. Ocurre en ocasiones, que las empresas tienen en plantilla trabajadores con una antigüedad de 30 o 40 años, y con una nómina estratosférica que puede superar los 50.000 € anuales: contando los pluses y las mejoras salariales que el trabajador pueda haber acumulado durante su vida laboral.

Con semejante salario y tamaña antigüedad, resulta imposible pagar al trabajador una indemnización para despedirlo; que sin duda sería un cheque con varios ceros. Por ese motivo, la única vía que queda abierta es el acoso laboral, para doblegar al trabajador y obligarlo a dimitir o a firmar acuerdos 'chapuceros' en los que el trabajador siempre sale perdiendo: la típica frase "lo han jubilado por 30.000 €, y ahora se va al paro un par de años".

Precisamente esta sentencia habla de un caso en que la empresa opta por acosar al trabajador. No obstante, éste, ni corto ni perezoso decide grabar las conversaciones comprometidas, contra su dignidad, y sin el consentimiento del acosador -mobber-. Y es que las grabaciones ocultas están totalmente admitidas en los juicios por acoso laboral (aquí puedes leer sobre pruebas del mobbing).

En esta sentencia se pueden oír conversaciones como la siguiente:

Si yo soy un tío crío y no te tengo cariño y quiero que te vayas digo, joder, WORKER se muere aquí y mira que bien, ni coste de prejubilación ni nada y por lo tanto no voy a ayudar a salvarte, y hice todo lo contrario. Lo menos es que me dieras las gracias. Si no es por mí estabas en la tumba.

El actor le contestó: en parte me puse mal por ti.

A lo que el empresario le dijo: ¿Te pegué? ¿Te agredí? Si no estás en condiciones de venir a trabajar si se entabla una conversación tensa, no vengas, date de baja.

El actor le indica: Estuvisteis persiguiéndome día tras día para que me prejubilara y os dije que me dejarais en paz, que no me sentía bien.

Hablamos contigo 3 veces porque tú sabes que a día de hoy eres un lastre. Me permites que te dé un consejo, cuídate la salud porque en la vida uno tiene que sufrir tensiones de todo tipo, en el trabajo, en la familia. Tú cuídate porque si estando en una situación tensa te vienes abajo así... ten cuidado porque un día no lo cuentas. Yo te vi ese día y... eres como un suicida, tú vienes a trabajar aquí como quien se quiere tirar de un barranco, pero de verdad reflexiona porque le estoy dando margaritas a los cerdos.

De verdad reflexiona porque si tú me cayeras mal yo el día que estás ahí tirado me hago el loco y digo a ver si se queda ahí, yo no soy responsable de que a un señor le dé un infarto, mala suerte, la responsabilidad será del médico que te manda a trabajar si no estás en condiciones ¿te he agredido? Pues responsabilidad ninguna.

El Tribunal entendió que el hostigamiento por parte de la empresa atentaba contra la dignidad del trabajador, y creaban un entorno hostil, con la finalidad de hacer ceder al trabajador de su puesto, contra su voluntad. El Tribunal tuvo bien claro en todos sus argumentos, que el comportamiento no sólo era hostil, sino que además era malintencionado.


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