lunes, 18 de marzo de 2013

Empleo fraudulento: falsos autónomos

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En España el empleo fraudulento está en el orden del día, y mucho más aún en época de crisis. Además hay varias modalidades de empleo fraudulento. El empresario defraudador utiliza varias técnicas para ahorrar costes laborales.

Por desgracia para el empresario tramposo, el 99% de los trucos que pueda ingeniar son de sobra conocidos a nivel de juzgado, así que las trampas no le van a resultar muy útiles si le demandamos. Por suerte para el empresario, la mayoría de trabajadores prefiere no demandar, renunciar a sus legítimos derechos y ceñirse a bajar la cabeza a regañadientes.

Uno de los trucos frecuentemente utilizados por el empresario tramposo ya lo hemos visto en Laboroteca, es el caso de los contratos temporales en fraude de ley. Por esta vía el empresario busca recortar al máximo los derechos del trabajador, empezando por la indemnización en caso de despido.

Cuando veamos algún tipo de oferta de empleo fraudulento, si realmente necesitamos trabajar, puede aceptarse el trabajo (salvo que sea el peor trabajo del mundo). Me refiero a que tiempo habrá para ajustar cuentas más adelante, (o incluso en el momento del despido) y restablecer el equilibrio por las irregularidades sufridas.

Hoy explicamos el fraude del falso autónomo.

FALSOS AUTÓNOMOS: Están extendidos en muchos oficios como comerciales, transportistas, fotógrafos, intérpretes, etc.,. Las empresas te obligan a darte de alta en el RETA como autónomo (y pagar la correspondiente cuota). A cambio te hacen un contrato civil o mercantil de prestación de servicios. Esto es un fraude.

Será un fraude siempre que trabajes bajo el poder de dirección y organización de una misma empresa. Es decir, cuando como falso autónomo haces lo mismo que cualquier trabajador, cumples un horario y unas jornadas de trabajo, utilizas las dependencias y el mobiliario de la empresa que te ha contratado, etc. Todo igual que un trabajador con la única diferencia de que cobras en virtud de un contrato mercantil y pagas una cuota de autónomo.


¿Qué estás perdiendo cómo falso autónomo si no demandas?
  • Firmar un contrato mercantil o civil de prestación de servicios significa renunciar al derecho a indemnización en caso de despido: se rescinde el contrato en los términos pactados que suelen ser anuales, y nos vamos a la calle, sin darnos ni las gracias. 
  • Las bajas por IT se calculan en base a la base de cotización de autónomo, y el resultado sería muy inferior a la de un trabajador.

En los casos de falso autónomo al ser un contrato mercantil o civil fraudulento, es un contrato nulo con efectos ex tunc, es decir, desde el día en que se firmó ese contrato jamás ha surtido efecto, es como si no existiese, da igual que esté firmado y que le hayas dado tu visto bueno. Un inspector de trabajo o juez lo entenderían nulo.

Y por tanto, la situación del empresario es que tiene un trabajador sin contrato. El empresario se verá obligado a satisfacer todas las cuotas atrasadas a la Seguridad Social, y el trabajador sin contrato pasará a ser un trabajador regular con derechos equivalentes a cualquier otro trabajador, incluida la indemnización por despido, los 4 meses de prestación por desempleo por año trabajado, etc.

Además, dejarás de pagar la cuota de autónomo. En el caso de que nuestra retribución, debido a que veníamos pagando dicha cuota, ha provocado que nuestro sueldo final esté por debajo del Salario estipulado por el convenio, podremos demandar la diferencias salariales del último año.


Todas estas acciones descritas las podremos ejercer antes del despido o en el plazo estipulado de 20 días tras el despido (extinción o rescisión del contrato). Es conveniente pensar en recabar todo tipo de pruebas que confirmen y prueben nuestros argumentos.


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